Carne en conserva y leche en polvo: el paquete CARE se ha convertido en un símbolo de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El primer envío llegó a Alemania el 15 de julio de 1946, y Bremerhaven se convirtió en el centro de distribución.
Por Carsten Pilger
Una Alemania devastada
En mayo de 1945 el régimen nazi había dejado al continente en ruinas. Tras el fin de los combates, millones de alemanes perdieron sus hogares o huyeron de los antiguos territorios orientales hacia el oeste. En Schleswig‑Holstein, por ejemplo, la población se disparó a casi un millón más que antes de la guerra, muchos sin nada. Las raciones eran insuficientes y, durante el llamado "invierno del hambre" de 1946‑47, la escasez, la pobreza y la incertidumbre dominaban el norte del país.
CARE: ayuda para el antiguo enemigo
Las imágenes de un continente bombardeado y de europeos sufridos llegaron también a Estados Unidos. En noviembre de 1945, veintidós organizaciones benéficas americanas —incluidos grupos religiosos como el Ejército de Salvación y sindicatos— se unieron para crear la "Cooperative for American Remittances to Europe", conocida como CARE, con el objetivo de proporcionar alimentos, ropa y carbón a los más necesitados.
Al principio no se permitían entregas a la Alemania ocupada, pues el resentimiento contra Hitler seguía muy vivo. Sin embargo, muchos estadounidenses de origen alemán presionaron para que se levantara la prohibición. En febrero de 1946 el presidente Harry S. Truman autorizó la ayuda privada a Alemania, y pocos meses después el primer buque con paquetes CARE arribó al país.
Bremerhaven, la puerta de entrada
El 15 de julio de 1946 el buque estadounidense American Ranger atracó en Bremerhaven con 35 700 paquetes dirigidos a familias alemanas. La costa del Mar del Norte pertenecía mayormente a la zona de ocupación británica, pero los estadounidenses controlaban Bremen, por lo que Bremerhaven se volvió el punto neurálgico para el suministro del resto de Alemania. Los paquetes primero fueron distribuidos en la zona americana, seguidos después por las zonas británica y francesa. En octubre de 1947 una anciana de Hamburgo recibió el primer paquete CARE en la ciudad, según informó el periódico Hamburger Abendblatt. Apenas llegaban a la zona soviética, reflejo de la creciente división Este‑Oeste.
De raciones militares a ayuda civil
Originalmente los paquetes estaban destinados a los soldados estadounidenses. Eran sobres marrones con la sigla CARE y contenían alimentos de alta densidad calórica y algunos estimulantes:
- 9,8 lb (4,4 kg) de carne y despojos
- 6,5 lb (3 kg) de cereales, avena y galletas
- 3,6 lb (1,6 kg) de frutas y pudín
- 2,3 lb (1 kg) de verduras
- 3,9 lb (1,8 kg) de azúcar
- 1,1 lb (0,5 kg) de cacao, café y otras bebidas en polvo
- 0,8 lb (0,36 kg) de leche condensada
- 0,5 lb (0,23 kg) de mantequilla
- 0,4 lb (0,18 kg) de queso
- un paquete de cigarrillos y chicle
Estos sobres provenían del exceso de provisiones del Ejército de EE. UU. tras el fin de la guerra en el Pacífico. Cada ración estaba pensada para diez soldados, pero para marzo de 1947 ya se habían agotado los 2,8 millones de raciones que CARE había usado para iniciar su labor en Europa.
El paquete CARE clásico en la posguerra
Desde la primavera de 1947 la organización adaptó el contenido a familias civiles, buscando aportar unas 40 000 kcal por paquete para combatir el hambre generalizada. El nuevo listado incluía:
- 1 lb (450 g) de carne de res en caldo
- 1 lb (450 g) de filetes y riñones
- 0,5 lb (225 g) de hígado
- 0,5 lb (225 g) de carne en conserva (corned beef)
- 0,75 lb (340 g) de "prem" (tipo de fiambre)
- 0,5 lb (225 g) de bacon
- 2 lb (900 g) de margarina
- 1 lb (450 g) de manteca
- 1 lb (450 g) de albaricoques enlatados
- 1 lb (450 g) de miel
- 1 lb (450 g) de pasas
- 1 lb (450 g) de chocolate
- 2 lb (900 g) de azúcar
- 0,5 lb (225 g) de huevos en polvo
- 2 lb (900 g) de leche entera en polvo
- 2 lb (900 g) de café
Estos paquetes se convirtieron en una mercancía codiciada. Normalmente estaban dirigidos a familias específicas —a menudo parientes o amigos de ciudadanos estadounidenses— que pagaban entre 10 y 15 dólares. El destinatario enviaba una constancia de recibo, lo que generaba confianza entre ambas partes. Los paquetes sin destinatario se distribuían centralmente entre los más necesitados.
“El estilo de vida americano” despierta entusiasmo
Además de alimentos, muchos paquetes contenían herramientas, kits de costura, libros infantiles en inglés y, por supuesto, productos típicos de EE. UU. como la mantequilla de maní, las barras de chocolate Hershey o cereales de colores. Algunas entregas incluían un pavo entero para toda la familia. Estas ayudas no solo agradecían, sino que también mostraban a los alemanes un modo de vida hasta entonces desconocido, y al mismo tiempo reforzaban la influencia estadounidense en la Europa de la posguerra.
CARE no fue la única entidad que enviaba ayuda. Poco después se fundó el Consejo de Agencias de Socorro Autorizadas en Alemania (CRALOG), que distribuía paquetes a través de organizaciones benéficas locales, aunque sin el mismo peso simbólico que los envíos CARE.
Legado y continuidad
CARE mantuvo su labor en Alemania hasta 1960, cuando había cruzado el Atlántico diez millones de paquetes. En ese momento la economía alemana ya era autosuficiente, y el propio país comenzó a enviar paquetes inspirados en el modelo CARE a regiones necesitadas, incluso a la antigua RDA bajo el nombre de “paquetes del oeste”. En 1980 surgió una rama alemana de CARE que sigue activa en ayuda humanitaria.
Una solidaridad que perdura
En 2012 el farmacéutico Hans Feldmeier, entonces de 87 años, llevó a análisis una lata de manteca Swift’s Bland Lard de 64 años, recibida en un paquete CARE tras la guerra. El laboratorio del Estado de Rostock confirmó que, pese a ligeros cambios de olor y sabor, el producto seguía en condiciones satisfactorias. Este caso ilustra cómo los paquetes CARE se han convertido en un símbolo perdurable de ayuda y reconciliación entre antiguos enemigos.