Historia de Europa

Guerra de Lamia: una insensata contienda civil en nombre de la “libertad”

Guerra de Lamia: una insensata contienda civil en nombre de la “libertad”

Contexto de la Guerra de Lamia

La Guerra de Lamia (323‑322 a.C.) estalló inmediatamente después de la muerte de Alejandro Magno. Fue el intento de los regionalistas griegos de frenar el helenismo universal impuesto por el ejército macedónico. Perdidos en sus expedientes políticos y cálculos limitados, los atenienses tomaron la iniciativa de formar una nueva coalición anti‑macedonia, ya que el temor a Alejandro se desvanecía.

El escenario de la contienda

El conflicto recibió el nombre de Lamia porque su principal teatro de operaciones se desarrolló alrededor de la ciudad de Lamia. Uno de los episodios más destacados fue la batalla de las Termópilas en 323 a.C., seguida de una victoria ateniense sobre los aliados bóeotios de los macedonios en Plataea.

Los protagonistas macedonios

El custodio del trono macedónico, el general Antípatro, fue informado de los preparativos de guerra de los atenienses y sus aliados. Tras solicitar ayuda al general Cratero, que se encontraba en Asia, Antípatro marchó al frente con 13 000 infantes y 600 caballeros contra el ejército ateniense liderado por el general Leosthenes.

Alianzas y enfrentamientos

Antípatro contaba también con el apoyo de los tesalios, que hasta entonces habían sido aliados de Macedonia, pero que ahora se habían pasado al bando ateniense. Atenienses, tesalios, aetoles y otros aliados se concentraron en el histórico estrecho de las Termópilas para bloquear el avance de Antípatro hacia el sur.

El ejército aliado superaba en número al macedónico, y Antípatro sufrió una derrota decisiva. Sin embargo, logró retirarse y refugiarse en la fortaleza de Lamia, donde fue sitiado por sus opositores. A pesar del éxito inicial, la campaña terminó sin que los aliados pudieran tomar la ciudad.

La muerte de Leosthenes y el levantamiento del asedio

Durante la retirada, el general ateniense Leosthenes cayó muerto, lo que provocó el levantamiento del sitio de Lamia y la desintegración efectiva de la coalición. Su sucesor, Antífilo, no gozó del mismo prestigio ni autoridad.

Refuerzos macedonios

Mientras tanto, llegaron a la zona 20 000 infantes y 1 500 caballeros bajo el mando de Leónato, procedentes de Asia, reforzando a Antípatro. Con estos nuevos recursos, los macedonios lanzaron una contraofensiva, aprovechando la victoria de su flota sobre la ateniense en Amorgos.

Batalla de Cracón (Krannona)

Con el control del mar asegurado, Macedonia trajo más tropas desde Asia. Los aliados lograron derrotar a Leónato, que también cayó en combate, pero la llegada del general Cratero y sus hombres volvió a dar a los macedonios la superioridad numérica.

El enfrentamiento final tuvo lugar en Cracón, en Tesalia. Antífilo desplegó 25 000 infantes y 3 500 caballeros —unos 2 000 de ellos élites tesalias— contra, según distintas fuentes, entre 43 000 y 45 000 infantes macedonios y 5 000‑6 000 caballeros.

La batalla comenzó con la carga de la caballería tesalía bajo el mando de Menón de Pharsalios. Mientras los jinetes se enfrentaban, las falanges macedonias avanzaron, obligando a los piqueros aliados a retroceder. Aunque el ejército aliado no se quebró, la derrota fue inevitable. Las bajas fueron relativamente bajas: unos 130 muertos macedonios y 500 aliados.

Consecuencias

La victoria macedonia en Cracón demostró que su poder no podía ser contrarrestado, lo que obligó a los aliados a solicitar la paz. Los vencedores no impusieron condiciones severas, pero transformaron el gobierno de Atenas en una oligarquía y persiguieron a los instigadores de la guerra, Hipérides y Demóstenes. El primero fue ejecutado y el segundo se suicidó.