Historia de Europa

Fundación de Baja Sajonia: un nacimiento complicado

El 1 de noviembre de 1946 el gobierno militar británico, mediante el "Reglamento nº 55", creó oficialmente el Estado de Baja Sajonia, con Hannover como capital. El primer gobierno estatal, encabezado por el ministro presidente Hinrich Wilhelm Kopf, tuvo que enfrentarse a problemas colosales.

Por Oliver Weisse

La creación de Baja Sajonia fue, en un primer momento, un acto sobrio del poder de ocupación. En agosto de ese año ya se había disuelto la provincia prusiana de Hannover. Los antiguos estados de Hannover, Brunswick, Oldenburg y Schaumburg‑Lippe, que habían defendido su autonomía, fueron obligados a fusionarse. El nuevo estado, aunque llevaba el nombre de nacimiento, era un «niño débil" y, lejos de ser deseado, despertó profundas reservas, sobre todo en Brunswick, Oldenburg y Schaumburg‑Lippe, que temían quedar eclipsados por el extenso territorio hanoverano. La propuesta de fusión del presidente Kopf (SPD) recibió el visto bueno británico. Kopf, el primer "padre" de la tierra, rechazó la idea de una entidad artificial:

"El país no es una construcción artificial; su naturaleza tribal, su tradición y su unidad económica forman un todo orgánico. Algunos lamentan la pérdida de la antigua autonomía, pero confiamos en que pronto reconocerán la corrección de nuestras decisiones. Todas las regiones crecerán juntas, rápida y suavemente." – Hinrich Wilhelm Kopf

Ciudades convertidas en desiertos de escombros tras la guerra

Los bombardeos aliados dejaron a gran parte de las ciudades bajosajonas en ruinas. Hannover, Braunschweig y Osnabrück se asemejaban a desiertos de escombros: millones de metros cúbicos de madera partida, cristales rotos y piedra destrozada ocupaban los lugares donde antes estaban hogares y comercios. El historiador Jörg Friedrich, en su obra "Der Brand", describió cómo la Segunda Guerra Mundial "cortó literalmente la cara" de Hannover. Al final del conflicto, el 90 % del centro de Braunschweig y Hannover había desaparecido; el nivel de destrucción en otras ciudades rondaba el 40‑50 %. Cientos de miles de personas quedaron sin techo y necesitaban urgentemente vivienda, pues muchos desplazados por la evacuación deseaban regresar a sus hogares justo antes del segundo invierno posguerra.

Invierno del hambre 1946/47: penurias bajo el frío

Los primeros años de la posguerra trajeron hambre a Baja Sajonia. En noviembre, cuando los parlamentarios se reunían bajo la cúpula del casi intacto nuevo ayuntamiento, las temperaturas rozaban los cero grados. Los meses siguientes, el crudo invierno alcanzó los –20 °C, complicando la ya crítica escasez de viviendas. La ración diaria a menudo contenía menos de 1 000 calorías, convirtiendo ese invierno en una temporada de hambruna. No fue sino hasta abril de 1947 que el clima se alivió, pero la situación alimentaria siguió deteriorándose. En 1948 se celebró la famosa marcha del hambre, liderada por Kopf, tras la reducción de asignaciones por parte de la oficina de nutrición de la zona bi‑federal británico‑americana. Sólo la reforma monetaria del 20 de junio de 1948 logró una mejora sostenida.

La hora de las "mujeres de los escombros"

Con la mayoría de los hombres en el frente, fueron las "mujeres de los escombros" quienes realizaron la mayor parte de la limpieza en las ciudades destruidas. Además de retirar los restos de la guerra, empezaron también a reforestar los bosques dañados, marcando el inicio de la recuperación ambiental.

Millones de refugiados llegan a Baja Sajonia

La escasez de vivienda y alimentos se vio agravada por la llegada masiva de refugiados procedentes de los antiguos territorios alemanes del este y de la zona de ocupación soviética. En los primeros años tras la fundación del estado, más de dos millones de refugiados se establecieron en Baja Sajonia, elevando la población de unos 4,5 millones a casi 7 millones. Este rápido crecimiento generó tensiones. Por ejemplo, el gobierno militar británico amenazó con expropiar a propietarios que se negaran a ceder viviendas a los desplazados.

Los refugiados encuentran su hogar

En muchos lugares, los recién llegados no fueron recibidos con los brazos abiertos. El término despectivo "alemanes con mochila" circulaba entre la población local. Los campos de acogida más importantes fueron el de Uelzen y el de tránsito de Friedland, cerca de Göttingen, que pronto ganó fama internacional. Con el tiempo, la mayoría se asentó, sobre todo en el este del estado.

75 años de Baja Sajonia bajo los reflectores

"Grandes sueños pese a tiempos duros"

Heinrich Albertz, futuro alcalde de Berlín Oeste, trabajó como pastor para refugiados en Celle. En 1948 Kopf lo incorporó al gabinete como ministro de Asuntos Sociales. Albertz recordaba que muchas personas vivían en barracones rudimentarios, sin aislamiento térmico, o en refugios improvisados con tablas, cartón y chatarra. Aun así, la gente albergaba grandes esperanzas. En los años siguientes, Albertz se convirtió en la voz de los desplazados, luchando contra los prejuicios rurales y exigiendo igualdad de condiciones.

El auge del plan Emsland

Para afrontar la escasez de alimentos, el gobierno de Hannover impulsó la agricultura y, a partir de 1950, el ambicioso "Plan Emsland" para recuperar tierras pantanosas del oeste del estado. El proyecto, aprobado por el Bundestag el 5 de mayo de 1950, transformó una región subdesarrollada en una zona agrícola moderna. Antes, los habitantes vivían en chozas de barro llamadas "keeten"; tras el drenaje del páramo, surgieron campos de cultivo que marcaron el inicio de la prosperidad de la zona.

De la agricultura a la industria

La mecanización agrícola, con tractores de fabricantes locales como Hanomag, impulsó la industrialización. Fábricas que antes producían armamento nazi empezaron a fabricar camiones y tractores civiles. La reactivación de la producción generó empleo en ciudades como Hannover, Wolfsburg y Salzgitter, que habían corrido el riesgo de ser desmanteladas. En las décadas siguientes, Baja Sajonia pasó de ser una región mayoritariamente agraria a un polo industrial, con Volkswagen en Wolfsburg como símbolo de esta transformación.

El Beetle convierte a Wolfsburg en ciudad automovilística

En 1945 se reanudó la producción en la planta de Wolfsburg, inicialmente bajo el nombre de "Wolfsburg Motor Works". La fábrica, aprobada por los británicos, empezó a ensamblar el Volkswagen Beetle, que con el tiempo se convertiría en el coche más vendido del planeta. Hoy la empresa cuenta con unos 650 000 empleados en todo el mundo.

La Hannover Messe se vuelve la vitrina de la Alemania Occidental

Los británicos sugirieron al gobierno estatal la organización de una feria de exportación. Aunque al principio Hannover carecía de hoteles e infraestructura, la primera feria en Laatzen se convirtió rápidamente en el escaparate económico de la República Federal. Con los años, la Hannover Messe se transformó en la mayor feria industrial del mundo; en los años 80, su rama tecnológica dio origen a la famosa CeBIT, que revolucionó el mundo laboral y la vida cotidiana.

La Corte Constitucional prohíbe el Partido Reich Socialista

Durante las primeras décadas, la política bajosajona estuvo dominada por la cooperación entre SPD y CDU, siguiendo la visión de Kopf de competir a nivel internacional. Sin embargo, en 1951 el Partido Reich Socialista obtuvo un 11 % de los votos y entró al parlamento estatal, alcanzando hasta un 30 % en Holzminden. En otoño, el Tribunal Constitucional Federal de Karlsruhe prohibió el partido por su ideología nazi. Aunque grupos de extrema derecha reaparecieron en años posteriores, nunca lograron amenazar la democracia establecida por los Aliados.

Prensa después de la guerra: Augstein y Nannen

Desde el inicio de la posguerra, los medios jugaron un papel clave en la democratización. En Baja Sajonia nacieron dos de las revistas más influyentes de la República Federal: "Der Spiegel", fundada por Rudolf Augstein en 1947, y "Stern", de Henri Nannen en 1948. Aunque muchos periódicos trasladaron su sede a Hamburgo, continuaron cubriendo los escándalos y avances de la región.

Unidad y diversidad en 37 distritos

Los contrastes entre la sierra del Harz y la costa del Mar del Norte siguen presentes en los 37 distritos y ocho ciudades independientes de Baja Sajonia. El estado mantiene su carácter federal y múltiple, reforzado por la integración de personas de distintas procedencias.