Origen y desarrollo de los galos
Los galos fueron un pueblo celta que habitó gran parte del territorio que hoy comprende Francia, Bélgica, Suiza y zonas de Alemania e Italia desde el siglo VI a.C. hasta el siglo I d.C. Su origen se remonta a la cultura de Hallstatt, floreciente en Europa central entre los siglos XII y VI a.C., que a su vez evolucionó a partir de culturas de la Edad del Bronce como la de los campos de urnas.
División regional y lengua
El conjunto galés se organizaba en dos grandes bloques: los belgas, asentados en el norte, y los galos propiamente dichos, en el sur. Tanto los belgas como los galos hablaban variantes de la lengua celta, el galo, sin que existiera una relación con el germánico ni con el inglés antiguo.
Sociedad, arte y comercio
Famosos por su valentía en combate, los galos también destacaron como artesanos y artistas. Elaboraban joyería, cerámica, armas y objetos de metal de gran calidad. Sus rutas comerciales se extendían por toda Europa y el Mediterráneo, facilitando el intercambio de bienes y saberes.
Conquista romana y legado
En el siglo I a.C. la expansión romana sometió a los galos, pero su influencia perduró en la cultura y la lengua de la Galia romana. Hoy, el legado galés se refleja en el francés y en numerosas tradiciones de los países que formaron parte de su territorio.