Historia de Europa

Esteban Báthory y la historia de dos grandes amigos

Esteban Báthory y la historia de dos grandes amigos

Una amistad singular

Si preguntas a cualquier húngaro cuál es su aliado más importante, casi siempre escuchas la misma respuesta: Polonia. Durante siglos ambos pueblos han sido vecinos, socios y, en teoría, nunca se han enfrentado en guerra. Comparten historia, tradiciones y cultura. En Polonia la percepción es similar; hoy los dos países parecen estar más unidos que nunca. Pero, ¿de dónde surge esa relación tan especial?

Todos coinciden en que la amistad polaco‑húngara es antigua y atemporal. Un poema medieval, citado frecuentemente, la resume en una sola frase. En el siglo XIV el rey húngaro Luis I gobernó simultáneamente ambas coronas en una unión personal, aunque ese episodio es menor. Lo que sí destaca son momentos clave: el año revolucionario 1848‑49, cuando el polaco Józef Bem luchó al lado de los húngaros contra los Habsburgo; la acogida de miles de refugiados polacos en 1939 pese a la alianza de Hungría con la Alemania nazi; y la ayuda recíproca durante la Revolución húngara de 1956.

Un personaje aparece con frecuencia en estas narraciones: Esteban Báthory. En el siglo XVI pasó de ser príncipe de una pequeña Transilvania —a su modo, bajo la protección del sultán otomano— a convertirse en poderoso rey de la Commonwealth polaco‑lituana. ¿Podría su figura arrojar luz sobre la amistad entre ambos pueblos?

No tan mal para un transylvano

Esteban nació en 1533 en Szilágysomlyó, una ciudad transilvana de carácter cosmopolita. Su padre, también llamado Esteban, pertenecía a la aristocracia húngara, pero la nobleza vivía un momento de gran inestabilidad. Siete años antes, el príncipe transilvano Juan Zapolya había apoyado al Imperio otomano, que derrotó al reino húngaro en Mohács. Tras la batalla, el territorio quedó dividido: Zapolya se quedó con la Transilvania otomana, mientras que el rey Fernando de Austria se quedó con el norte y oeste de Hungría.

En la década de 1550, Báthory combatió del lado de Austria contra los otomanos. Tras ser capturado y ver que Fernando se negó a pagar su fianza, decidió cambiar de bando y se alió con Zapolya. Cuando este murió en 1571, Esteban se proclamó sucesor en Transilvania, aunque seguir bajo la protección del sultán no le confería gran prestigio.

¡Reyes buscados! (*Términos y condiciones aplican)

El giro del destino llegó cuando el rey Segismundo II murió sin herederos. La Commonwealth, una república noble, debía elegir a su nuevo monarca. Primero optaron por el francés Enrique de Borbón, que abandonó el trono polaco para ser rey de Francia. Después se barajó a Maximiliano II, emperador del Sacro Imperio, pero la candidatura no convencía a todos. Finalmente, como compromiso, se eligió a Ana de Habsburgo, hermana del difunto rey, como reina, y se buscó un esposo que también fuera coronado rey. Ese esposo resultó ser Esteban Báthory.

Así nació una constelación inusual: una reina “polaca” (de la dinastía Jagellón) y a su lado, el rey coronado, un noble húngaro de la diminuta Transilvania. En la práctica, la política polaca estaba regida por los privilegios de la nobleza, y Báthory pronto descubrió que las condiciones de la corona eran bastante restrictivas.

Esteban Báthory como rey de Polonia

Como monarca, Báthory debía financiar sus proyectos con el apoyo de la nobleza, algo que resultó complicado en una república que no aceptaba el absolutismo. Sus intentos de aumentar impuestos y reformar el ejército fueron frenados por la exigencia de los nobles de mantener los tribunales públicos, lo que limitó su autoridad. Su objetivo de liberar a Hungría del dominio otomano también se estancó, tanto por la falta de recursos como por la superioridad militar del Imperio.

Aunque no obtuvo grandes victorias militares, se le reconoce por algunos episodios. Tras su elección, la ciudad hanseática de Danzig (Gdańsk) exigió privilegios antes de reconocerlo; Báthory la asedió dos veces sin éxito y finalmente aceptó sus demandas. Asimismo, evitó una invasión austro‑rusa gracias a la muerte inesperada del pretendiente Maximiliano III. Más tarde, logró una tregua favorable con el Imperio ruso, aunque solo fue una pausa en los conflictos.

En los últimos años de su reinado, Báthory sentó un precedente polémico al ejecutar a un alto noble polaco, lo que tensó la relación entre futuros monarcas y la nobleza. Murió de un derrame cerebral en 1586, sin dejar herederos.

¿De dónde viene la amistad polaco‑húngara?

Tras su muerte, la nobleza eligió al Habsburgo Maximiliano III como rey, aunque su candidatura fue disputada por el sueco Sigismo V, quien también llegó a reinar. La sucesión no reforzó de ninguna manera una alianza entre Polonia y Hungría; Báthory había considerado a ambas regiones como dominios separados y la nobleza polaca no apoyó sus ideas sobre Hungría.

En realidad, la leyenda de una amistad milenaria entre ambos pueblos parece más un mito construido a lo largo de los siglos que una realidad basada en hechos concretos. No hace falta mencionar a Luis I, Józef Bem o incluso a figuras modernas como Viktor Orbán y Jarosław Kaczyński para explicar la supuesta cercanía; la historia ha creado la narrativa que hoy se repite.

Si quieres profundizar en cómo se reutiliza la historia para justificar discursos actuales, revisa mi próximo artículo sobre la repetición de la historia. ¡Nos vemos en dos semanas!