
Entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, la ciudad de Dresde, conocida entonces como la “Florencia del Elba”, fue sometida a un intenso bombardeo por parte de las fuerzas aéreas británicas y estadounidenses. En cuatro oleadas, casi 1.300 bombarderos pesados lanzaron alrededor de 3.900 toneladas de explosivos e incendiarios sobre la urbe, provocando una devastación sin precedentes; según estimaciones actuales, más de 25.000 personas perdieron la vida.
Un centro artístico que fue arrasado
Dresde, capital del estado de Sajonia, está situada en el este de Alemania, a orillas del río Elba y cerca de la frontera con la República Checa. La primera mención escrita de la ciudad data de principios del siglo XIII, y a partir de 1485 se convirtió en la residencia de los duques, electores y, posteriormente, reyes de Sajonia. En el siglo XVII, bajo el gobierno de Federico Augusto I, Dresde se consolidó como un importante centro artístico y cultural; fue entonces cuando el alquimista Johann Friedrich Böttger desarrolló la técnica de la porcelana de Meissen, que hasta entonces se importaba de Asia.
Afectada por la Guerra de los Siete Años, la ciudad fue parcialmente reconstruida y recibió el apodo de “Florencia del Elba” por su arquitectura majestuosa y sus numerosos museos. Napoleón obtuvo allí su última gran victoria militar en 1813. A finales del siglo XIX, Dresde se transformó en un importante polo industrial. Al inicio de 1945, a diferencia de otras ciudades alemanas, aún conservaba sus instalaciones ferroviarias operativas, utilizadas por el ejército alemán en retirada.
El bombardeo de Dresde

Durante la noche del 13 al 14 de febrero de 1945, en la fase final de la Segunda Guerra Mundial, la aviación aliada lanzó un bombardeo masivo contra Dresde: 800 bombarderos, mayoritariamente de la Royal Air Force británica, arrojaron 650.000 bombas incendiarias sobre la ciudad, que había acogido a cientos de miles de civiles refugiados. El ataque, justificado como una operación contra bases militares, fábricas de armamento y un nodo de comunicaciones, cobró la vida de aproximadamente 25.000 personas y redujo a cenizas uno de los mayores centros artísticos de Alemania.
Oficialmente, el objetivo era quebrantar la moral de la población alemana y acelerar la rendición del Tercer Reich. Algunos historiadores sostienen que también se buscó enviar un mensaje a Stalin, mostrándole el poderío del poder aéreo anglosajón y disuadiéndolo de avanzar demasiado hacia el oeste.
El bombardeo ha generado un intenso debate histórico. Calificado como crimen de guerra aliado por sectores nacionalistas de derecha y por la extrema derecha alemana, su conmemoración provoca manifestaciones anuales a ambos lados del Rin. Más allá de la polémica, el episodio plantea preguntas sobre la efectividad y legitimidad de la campaña de bombardeo estratégico aliada contra Alemania.
Para profundizar
- “The Destruction of Dresden: The Night of Retribution for Nazi Germany”, de David John Cawdell Irving. A&H, 1987.
- “The Bombardment of Dresden”, documental en DVD.