Historia antigua

El Pacto de Varsovia (1955‑1991)

El Pacto de Varsovia (1955‑1991)Creado el 14 de mayo de 1955, en pleno auge de la Guerra Fría, el Pacto de Varsovia fue una alianza militar que agrupó a la URSS, Polonia, Albania, la RDA, Checoslovaquia, Bulgaria, Rumanía y Hungría. Fue la respuesta del bloque soviético al Tratado de París (1954), que permitía el rearme de la República Federal de Alemania mediante su incorporación a la OTAN. Su objetivo principal era defender el bloque soviético y su existencia refleja el equilibrio de poder de la época.

El Pacto de Varsovia

El Pacto de Varsovia (1955‑1991)El pacto era un tratado de defensa mutua que colocó a las fuerzas armadas de los países firmantes bajo un mando unificado, inicialmente encabezado por el mariscal Kónev. En 1955 el contingente reunido ascendía a unos 6 millones de hombres y su armamento estaba estandarizado. Además, la alianza tuvo un fuerte impacto político: en Hungría (1956) y Checoslovaquia (1968) justificó la intervención armada de la URSS para mantener, si era necesario, la unidad del bloque comunista europeo. Albania, alineada ideológicamente con la República Popular China, se retiró formalmente en septiembre de 1968. Ya en 1955 Moscú propuso al Oeste la disolución simultánea de la OTAN y del Pacto de Varsovia.

A pesar de la distensión de la Guerra Fría y del auge de corrientes nacionalistas en democracias populares, sobre todo en Rumanía, el pacto siguió representando a principios de los años setenta una fuerza de más de 1,2 millones de hombres estacionados en Europa del Este. En julio de 1976 se pretendía reforzar su estructura política con la creación de un Comité de Ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros.

Un órgano de represión

Dentro del sistema, las fuerzas soviéticas ocupaban el puesto central y contaban con el mejor equipamiento, que compartían, por ejemplo, con sus aliados de confianza como los búlgaros. Moscú, sin embargo, manipulaba rivalidades nacionales —entre húngaros y rumanos, entre otros— para afianzar su dominio, aun a costa de debilitar la coherencia del bloque militar. Abandonar el pacto era una empresa extremadamente arriesgada, como demostró la revolución húngara de 1956; en 1968 fueron, de hecho, las tropas del Pacto de Varsovia las que aplastaron la Primavera de Praga.

El Pacto de Varsovia (1955‑1991)Sin embargo, la alianza constituyó el mayor despliegue de fuerzas militares en tiempo de paz de la historia europea, llegando a casi 150 divisiones (desde los Urales hasta la Cortina de Hierro) en su apogeo. No obstante, la lealtad de algunas unidades (alemanes del este, polacos, húngaros, checoslovacos) siempre fue dudosa, lo que anticipó la rápida caída del bloque.

El fin del Pacto de Varsovia

A finales de 1988, bajo el impulso de Gorbachov, la Unión Soviética decidió conceder a los estados miembros la libertad de elegir sus alianzas. En 1990 Checoslovaquia y Hungría firmaron acuerdos con la URSS para la retirada de tropas soviéticas de sus territorios. El 7 de junio de 1990 los líderes de los países miembros se reunieron en Moscú para transformar la alianza en un "acuerdo basado en principios democráticos entre estados soberanos e iguales".

La República Democrática Alemana, al reunificarse con la RFA, fue la primera en abandonar el pacto (24 de septiembre de 1990). En la reunión del 25 de febrero de 1991 en Budapest, los ministros de Relaciones Exteriores de los estados aún miembros disolvieron la estructura militar del pacto; su órgano político se disolvió en julio de 1991. En 1991 sólo Bulgaria, fiel al modelo pro‑soviético, permanecía dentro del bloque.

Resulta curioso que, menos de una década después del colapso del bloque socialista, Varsovia, al igual que Praga y Budapest, se incorporó a la OTAN en 1999. ¿Significó esto que el temor al este nunca desapareció por completo para sus habitantes?

Bibliografía

- El Pacto de Varsovia, de Claude Delmas. PUF, 1981.