Historia antigua

El rostro de la batalla romana en el cine: humanizando al legionario

Los versos del poeta Antonio Colinas, fragmentos del Canto X de su libro Night beyond the night (1983), capturan con crudeza la dureza de la guerra y el horror del combate, esta vez desde la mirada de un legionario romano. Relatos viscerales sobre la experiencia del soldado en la batalla aparecen ya en la obra fundadora de la literatura occidental, la Ilíada (canto XIII, 540 ff.; XIV, 383 y sig.). A lo largo de los siglos, autores como Stendhal (La Cartuja de Parma, 1839) y Tolstói (Guerra y Paz, 1869) fueron pioneros en describir la confusión y el caos de la guerra desde la perspectiva individual.

El rostro de la batalla romana en el cine: humanizando al legionario

En 1880 se publicó Estudios sobre el combate, obra póstuma del coronel francés Ardant du Picq, que intentó comprender el comportamiento del soldado en la lucha, remontándose incluso a la antigüedad. Sin embargo, fue el libro de Sir John Keegan, The Face of Battle (1976), el que marcó un punto de inflexión en la historia militar: Keegan dejó de lado el análisis táctico y la visión del alto mando para centrarse en las condiciones físicas, las emociones y los motivos que impulsan a los combatientes a luchar en lugar de huir.

El rostro de la batalla romana en el cine: humanizando al legionario

Los historiadores del mundo romano tardaron casi dos décadas en aplicar la metodología de Keegan a las batallas de la Antigua Roma. El británico Adrian Goldsworthy, con The Roman Army at War (1996), desmontó la visión tradicional del soldado romano como un autómata disciplinado y sin iniciativa propia. Desde entonces, académicos como Sabín, Zhmodikov, Daly, Quesada, Lendon y Anders han puesto el foco en la experiencia individual del legionario, resaltando los aspectos más humanos del combate.

El rostro de la batalla romana en el cine

Las ideas de Keegan han traspasado los muros de la academia y han influido, aunque de forma indirecta, en la literatura histórica y, sobre todo, en el cine. Desde los años 80 y 90, la gran pantalla ha reflejado cada vez más la experiencia personal del combatiente, adoptando una estética que oscila entre el realismo crudo y la violencia hiper‑realista. Este movimiento coincide con la influencia de los conflictos contemporáneos –Vietnam, Irak y Afganistán– que han moldeado el imaginario colectivo sobre la guerra, desde las imágenes televisivas en tiempo real hasta los estudios sobre el trastorno de estrés postraumático.

Un hito fue Saving Private Ryan (1998), que introdujo en la gran pantalla una visión fragmentada, caótica y visceral del combate. Desde entonces, producciones como Dunkirk (2017) han mantenido esa aproximación subjetiva al campo de batalla.

En el contexto de la Antigua Roma, el estreno de Gladiator (2000) supuso un cambio de paradigma. El guionista y productor David Franzoni describió la escena inicial de la batalla en Germania como una recreación inspirada en los campos de la Primera Guerra Mundial y en las técnicas cinematográficas de Spielberg para el desembarco en Omaha Beach. El director Ridley Scott confirmó que buscaban transmitir la brutalidad y el miedo que sentían los soldados, no la maquinaria perfecta de un ejército mecánico.

De la robotización a la humanización

Frente a la imagen deshumanizada de los legionarios que predominó en el cine clásico, las producciones recientes ofrecen representaciones mucho más humanas. Esta nueva mirada se construye mediante recursos típicos del lenguaje cinematográfico: diálogos que revelan temores, uso de CGI para mostrar la vulnerabilidad física, planos cercanos que capturan la expresión facial, sonido ambiente que reproduce el caos y, a veces, la ausencia de banda sonora para intensificar la sensación de inmersión.

Ejemplos destacados son Roma (serie, 2005‑2007), Centurion (2010), The Eagle (2011) y la versión de Ben‑Hur (2016). En Centurion, el centurión Quintus (Michael Fassbender) comenta tras la masacre de la Novena Legión: "No hay gloria en la muerte, solo el ruido del acero y el eco de los gritos" (cita adaptada). La serie Roma muestra, de forma más irónica, el intercambio entre Marco Antonio (James Purefoy) y Octavio (Simon Goods) después de la batalla de Filipos, subrayando la carga psicológica del conflicto.

El rostro de la batalla romana en el cine: humanizando al legionario

En The Eagle, la cámara se fija repetidamente en los rostros de los legionarios mientras esperan enfrentar a un grupo británico mucho mayor. El close‑up revela el miedo, la incertidumbre e incluso la náusea, ejemplificando la frase del historiador romano Tácito: "En todas las batallas, los primeros en ser vencidos son los ojos" (Germania 43.5).

Notas

[1] He desarrollado este tema en profundidad en el artículo «Screening the Face of Roman Battle: Violence Through the Eyes of Soldiers in Film», presentado en el V Congreso Internacional Imagines: The Fear and the Fury – Ancient Violence in Modern Imagination (Turín, 2016) y que será publicado este año en una monografía colectiva dirigida por el proyecto IMAGINES y editada por Bloomsbury.

[2] Véase también la contribución de Pérez Rubio en Desperta Ferro Especial #VI: The Roman Legion (I), The Middle Republic.