Historia antigua

Abbas Ibn Firnás, el sabio andaluz que inventó el paracaídas y las alas para volar

El mito de Ícaro y el sueño de volar

Todos conocen la historia de Ícaro, hijo de Dédalo, que intentó escapar del laberinto con alas de plumas y cera. Su caída al quemarse la cera sirve de advertencia, pero también muestra el deseo ancestral de conquistar el cielo.

Abbas Ibn Firnás, el sabio andaluz que inventó el paracaídas y las alas para volar

Primeros intentos en la Antigüedad

Desde la Grecia clásica hasta la China, pasando por la Península Ibérica y Turquía, se registran experimentos que pretenden volar. Destacan Archítas de Tarento, que habría creado una “periesfera” capaz de desplazarse unos doscientos metros, y el soldado chino Zhu He Liang, inventor de los faroles Kong‑Ming.

Abbas Ibn Firnás, el sabio andaluz que inventó el paracaídas y las alas para volar

Abbas Ibn Firnás: un polímata andalusí

Abbas ibn Firnás nació entre 809 y 810 en Izn‑Randa (hoy Ronda, Málaga). Descendía de una familia bereber y dominó disciplinas como astronomía, medicina, química, alquimia, filosofía, música y poesía. En ingeniería diseñó una clepsidra anafórica (al‑Maqata‑Maqata), un sistema de tallado de cuarzo, una esfera armilar compleja, lentes correctoras (piedras de lectura) y un método para fabricar vidrio sin color, entre otras invenciones.

Abbas Ibn Firnás, el sabio andaluz que inventó el paracaídas y las alas para volar

El primer vuelo documentado (852)

Según el historiador argelino Ahmed Mohammed al‑Maqqari, Ibn Firnás construyó unas alas de madera recubiertas con tela de seda y plumas de rapaces, semejantes a un planeador. Desde la cima del palacio de Arruzafa, frente a una multitud, se lanzó y logró mantenerse en el aire durante unos diez minutos antes de aterrizar bruscamente, rompiéndose ambas piernas. Reconoció después que faltó una “cola” que le diera sustentación.

El primer paracaídas (852)

En el mismo año, a los 42 años, realizó otro experimento que muchos consideran el primer salto con paracaídas de la historia. Saltó desde el minarete de la mezquita de Córdoba usando una gran lona sujeta a un armazón de madera. Sufrió solo leves contusiones, demostrando que la caída controlada era posible.

El segundo vuelo (875)

A los 62 años, Ibn Firnás volvió a intentar volar. El relato indica que volvió a elevarse, aunque los detalles son escasos. Murió en 887 en Córdoba, a una edad avanzada.

Legado y reconocimiento

Abbas Ibn Firnás es considerado precursor de Leonardo da Vinci y recibió el epíteto de “Hakim al‑Andalus”. Su nombre adorna un aeropuerto iraquí, un cráter lunar, puentes sobre el Guadalquivir y el Centro Astronómico y Meteorológico de Ronda. También aparece en sellos de varios países. En la tradición cristiana se le latinizó como Armen Firman, aunque la evidencia sugiere que ambos nombres se refieren a la misma persona.