Introducción
Muchas personas conocen el nombre Enigma como la máquina alemana usada para cifrar y descifrar mensajes durante la Segunda Guerra Mundial. Lo que pocos saben es que la base teórica que permitió romper este sistema fue sentada mucho antes, por una organización polaca dedicada exclusivamente a la criptoanálisis: el Biuro Szyfrów.
La guerra polaco‑soviética (1919‑1921)
El conflicto que motivó los primeros trabajos criptográficos polacos fue la guerra contra la recién constituida Unión Soviética. El ejército de Józef Piłsudski buscaba recuperar territorios perdidos tras la Primera Guerra Mundial, mientras que los bolcheviques intentaban recuperar los que habían abandonado en el frente. La contienda terminó con la victoria polaca en la Batalla de Varsovia y la firma del Tratado de Riga, que repartió los territorios en disputa.
La Sekcja Szyfrów
En primavera de 1919 el teniente Józef Serafín Stanslicki fundó la Sekcja Szyfrów, precursora del Biuro Szyfrów. Con la ayuda de tres matemáticos de renombre —Stefan Mazurkiewicz, Wacław Sierpiński y Stanisław Leśniewski— logró romper los códigos del Ejército Rojo, que aún utilizaban sistemas heredados de la era zarista. Gracias a ello, el ejército polaco siempre estaba al tanto de los planes soviéticos y pudo anticiparse en el campo de batalla.
Los criptógrafos polacos descifraron en cuestión de horas (a veces en menos de 24) mensajes de altos mandos como los generales Tukhachevsky, Sergieyev, Budionny o incluso de León Trotsky. Incluso interceptaron una polémica conversación entre Tukhachevsky y Budionny por radiotelegrafía.
Los soviéticos también interceptaban comunicaciones polacas, pero su capacidad era limitada por la escasez de estaciones de radio y la falta de sistemas de seguridad modernos en Polonia.
El trabajo de la Sekcja Szyfrów abrió una brecha en el flanco izquierdo de las líneas soviéticas, contribuyendo decisivamente a la victoria en Varsovia y al posterior alto el fuego, como recordaría Piłsudski años después.
De Sekcja Szyfrów a Biuro Szyfrów (1931)
En 1931 la unidad se reorganizó y pasó a llamarse Biuro Szyfrów, tras la fusión del Referat Radiowywiadu (Inteligencia de Radio) y el Referat Szyfrów Własnych (Oficina de Códigos Polacos). Sus nuevas tareas incluían la creación de códigos propios, el descifrado de los ajenos y la localización de estaciones de radio móviles sospechosas de servir a agentes enemigos.
Primer contacto con la máquina Enigma
Entre 1927 y 1928 Polonia interceptó un envío de correo alemán que contenía una máquina de cifrado (no la Enigma definitiva, pues aún no se había fabricado). Los polacos la abrieron, la estudiaron minuciosamente y la devolvieron sin que los alemanes notaran la manipulación.
Este aparato, precursor de la Enigma, permitió a los criptógrafos polacos familiarizarse con los “códigos teutónicos” y sus métodos de cifrado, aunque en ese momento el descubrimiento no tuvo repercusión estratégica.
En 1930, cuando Alemania ya fabricaba la primera versión de la Enigma, Polonia comenzó a trabajar en una réplica. A medida que los alemanes complicaban los mecanismos, los polacos intensificaron sus esfuerzos, anticipándose al ascenso del régimen nazi en 1933.
El equipo de descifrado
Para enero de 1938 la tasa de éxito en la ruptura de la Enigma rondaba el 75 %. Los matemáticos Marian Rejewski, Jerzy Różycki y Henryk Zygalski lideraban el proyecto. Rejewski admitía que, con más personal, podrían haber mejorado aún más la tasa, aunque siempre quedaría una fracción irresoluble debido a la mala calidad de algunas transmisiones.
En 1937 la sede se trasladó del palacio sajón del Estado Mayor a la zona forestal de Kabaty, donde se construyeron instalaciones especialmente diseñadas para mejorar las condiciones de trabajo y dificultar el espionaje de la Abwehr alemana.
La Segunda Guerra Mundial y la colaboración con los Aliados
El 1 de septiembre de 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial. El Wehrmacht atacó Polonia, un hecho que el Biuro Szyfrów había anticipado, aunque sin poder detener la poderosa maquinaria de guerra alemana.
A finales de julio de 1939 Polonia compartió sus avances con Francia y el Reino Unido, entregándoles todo el material disponible y una réplica de la Enigma. Muchos historiadores consideran que el éxito de la Marina británica contra los submarinos alemanes se debió en gran parte a esa información temprana.
Cuando Polonia cayó, el Biuro destruyó sus archivos y parte del personal se evacuó al sureste del país. Tras la invasión soviética del 17 de septiembre, los criptógrafos fueron trasladados a Rumanía y, finalmente, a Francia.
En 1940 el famoso Alan Turing intercambió conocimientos con los criptólogos polacos. Esa cooperación permitió a los Aliados romper de forma definitiva los mensajes alemanes, que cambiaban periódicamente de código. Rejewski comentó que mientras los británicos contaban con diez mil personas trabajando en el problema, Polonia sólo tenía a tres, pero su aporte evitó duplicar esfuerzos y aceleró el proceso.
Exilio y destino de los criptólogos
Tras la caída de Francia, los polacos se refugiaron en Argelia y luego en Vichy, donde siguieron proporcionando información sobre movimientos de la SS y la Gestapo, e incluso lograron descifrar códigos soviéticos.
Al intentar huir a España, varios miembros del equipo murieron, como Różycki en el naufragio del Lamoricière (1942). Rejewski y Zygalski cruzaron los Pirineos, fueron robados por su guía, encarcelados y, tras la intervención de la Cruz Roja, liberados para reunirse con el ejército polaco en el exilio en Gran Bretaña.
Al terminar la guerra, el Biuro Szyfrów se disolvió por considerarse innecesario. Rejewski regresó a Polonia, donde vivió tres décadas más hasta su muerte en 1980. Zygalski permaneció en Inglaterra hasta 1978. Muchos de sus colegas fueron capturados por la Gestapo, pero ninguno confesó sus conocimientos, de modo que los alemanes nunca supieron cuán valiosa había sido la Enigma para los Aliados.
Fuentes
Enigma. How the Poles Broke the Nazi Code (Władysław Kozaczuk y Jerzy Straszak); Alan Turing, Enigma and the Breaking of German Machine Ciphers in World War II (Lee A. Gladwin); Enigma. The Battle for the Code (Hugh Sebag-Montefiore); Mathematics and War (Bernhelm Booß‑Bavnbek y Jens Høyrup); Wikipedia.
Libro recomendado
Enigma: How the German Machine Cipher Was Broken, and How It Was Read by the Allies in World War Two (Christopher Kasparek y Thomas Troy)