Primeros años y carrera militar
Henri Honoré Giraud nació en 1879 en París, hijo de una familia humilde cuyo padre trabajaba como carbónero. Gracias al empeño de su padre recibió una buena educación y, tras pasar por varios colegios, ingresó en la academia militar de Saint‑Cyr en 1898.
Al graduarse fue destinado al norte de África, pero la Primera Guerra Mundial lo devolvió a Francia. Al mando de un regimiento de Zouaves resultó gravemente herido el 30 de agosto de 1914; una infección provocó una pleuresía que le obligó a pasar dos meses en el hospital de Origny‑Sainte‑Benoite.
Una vez recuperado, Giraud protagonizó su primera gran hazaña: escapó de un campo de prisioneros alemán junto a otro oficial. Tras una odisea que lo llevó por los Países Bajos, La Haya y el Reino Unido, volvió a Francia en barco.
Tras la fuga fue incorporado al Estado Mayor del 5.º Ejército bajo el mando del general Louis Franchet d'Espèrey. Participó en la batalla del Chemin des Dames, en la captura del fuerte Malmaison y más tarde en la campaña de los Balcanes.
En la posguerra sirvió en Constantinopla, colaboró en un proyecto de reforma militar y, tras pasar por Marruecos bajo el mando del general Hubert Lyautey durante la Guerra del Rif, recibió la Legión de Honor. De 1929 a 1936 dirigió la École de Guerre y, a partir de 1936, fue gobernador militar de Metz, donde cruzó por primera vez —y de forma tensa— con Charles de Gaulle.
Segunda Guerra Mundial: captura y fuga
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Giraud, entonces comandante del Séptimo Ejército, siguió el Plan Dyle‑Breda para defender la frontera holandesa. Tras la ofensiva alemana de mayo de 1940, fue capturado por el general von Kleist y enviado al castillo de Königstein, conocido como la "Bastilla de Sajonia", una prisión de alta seguridad para oficiales.
Durante su encierro mostró una sorprendente lealtad al régimen de Vichy, enviando cartas de apoyo al mariscal Pétain y recibiendo la Gran Cruz de la Legión de Honor. Sin embargo, dedicó dos años a aprender alemán, memorizar el mapa de la zona y acumular alambres para su fuga.
El 17 de abril de 1942, con la ayuda de otros prisioneros, cerró los barrotes de su ventana, bajó por un cable improvisado de alambre y descendió unos 40 metros. Disfrazado de civil y sin su característico bigote, llegó a la localidad de Bad Schandau, donde contactos de la SOE (Special Operations Executive) lo trasladaron en tren a Suiza.
Desde Suiza cruzó a pie Alsacia y alcanzó la zona libre de Vichy. Su fuga provocó una gran conmoción: la Gestapo intensificó la búsqueda mientras que la Resistencia francesa lo celebró como héroe. El propio Pierre Laval, entonces primer ministro de Vichy, consideró que la fuga había saboteado las negociaciones para liberar a 200 000 prisioneros franceses.
Participación en la liberación de Francia y últimos años
En Lyon Giraud se negó a colaborar con la Resistencia, a la que acusó de comunista, pero aceptó contactos con los Aliados. Bajo el alias "King‑Pin" se reunió con Eisenhower en Gibraltar y se le encargó persuadir a las fuerzas vichy de Marruecos, Argelia y Túnez para que no resistieran la Operación Torch.
Desilusionado al no obtener el mando total de la operación, se mantuvo al margen mientras la Resistencia tomaba el control de Argel y el almirante Darlan aceptaba la autoridad aliada. Tras el asesinato de Darlan, Giraud asumió su cargo, aunque continuó en conflicto con de Gaulle y ordenó la detención de miembros de la Resistencia.
Compartió la presidencia del Comité Francés de la Liberación Nacional (CFLN) con de Gaulle, pero su constante reticencia a colaborar irritó a los Aliados, que finalmente respaldaron a de Gaulle. Giraud se retiró de la vida pública, sobrevivió a un intento de asesinato y, tras la guerra, intentó una breve carrera política sin éxito, ya que la figura dominante era de Gaulle.
Murió en 1949, dejando dos obras: Un seul but : la victoire. Algérie 1942‑1944 y Mes évasions.