La Marcha hacia el Oeste en Estados Unidos fue una fase de expansión territorial que se dirigió al Pacífico durante la segunda mitad del siglo XIX.
Este crecimiento se logró mediante guerras, compras de territorio y leyes que favorecían la migración interna.
Orígenes: guerras, compras territoriales y leyes migratorias

Mapa de la expansión territorial estadounidense hacia el oeste.
El aumento demográfico exigía más tierras para la agricultura.
Tras la independencia de las Trece Colonias, el gobierno americano temía la presencia de españoles y franceses en la misma zona. Por ello impulsó compras de territorio como la de Luisiana (1803), adquirida a Francia, y Florida, comprada a España.
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Texas se independizó de España en 1836 y, tras la guerra con México, fue anexada por el presidente Polk en 1845 para evitar una nueva invasión mexicana.
Cualquier ataque a colonos estadounidenses por parte de indígenas o mexicanos se consideraba una agresión. Por eso el Ejército Federal intervino en conflictos con estos grupos para garantizar la ocupación de esas tierras.
Aprovechando la fragilidad de México, que vivía conflictos internos después de su independencia, Estados Unidos le declaró la guerra. La victoria estadounidense incorporó los actuales estados de Nevada, Utah, Arizona, California, Nuevo México, Colorado y Wyoming.
Expansión y asentamiento
Más allá del atractivo económico, los estadounidenses siempre se consideraron el pueblo elegido por Dios para revitalizar las instituciones de una Europa decadente.
Así nació la doctrina del Destino Manifiesto, que sostenía que era obligación de los americanos civilizar y ocupar esos nuevos espacios.
Para incentivar el asentamiento, el gobierno aprobó la Homestead Act en 1862. La ley otorgaba una parcela de tierra a cualquier ciudadano mayor de 21 años que la cultivara durante cinco años.
Desde 1849, la costa oeste se pobló definitivamente. Durante la fiebre del oro, California se convirtió en el “sueño americano” de riqueza y prosperidad. Se estima que entre 1849 y 1855 llegaron alrededor de 300 000 personas, tanto estadounidenses como extranjeros, desplazando a la población nativa.
Consecuencias de la Marcha hacia el Oeste

Ernest Grislet, "The Wild West: Buffalo Killing on the Kansas-Pacific Railroad Line", Frank Leslie's Illustrated Journal, 3 de junio de 1871.
- Crecimiento demográfico.
- Desarrollo económico basado en pequeñas explotaciones y creación de un mercado interno.
- Convicción de los estadounidenses de que los anglosajones poseían una cultura superior a la de hispanos e indígenas, justificando guerras contra ellos.
- Exterminio de poblaciones indígenas y confinamiento de tribus en reservas.
- Exterminio indiscriminado de los rebaños de bisontes, principal sustento de varias tribus, lo que debilitó aún más a los pueblos originarios.
- Aumento de las diferencias entre el Norte y el Sur, que adoptaron modelos económicos distintos y que culminarían en la Guerra Civil.