Historia antigua

El origen del estribo

Orígenes tempranos

Los primeros estribos conocidos en Europa datan del siglo IV d.C. y provienen de las tumbas de los caballeros sármatas halladas en la cuenca del río Kubán, al norte del Cáucaso. También se han encontrado soportes de hierro del siglo V con la ranura para la crin y la forma que aún usamos hoy, en tumbas hunas de Hungría.

Difusión en el mundo occidental

Según las crónicas, el primer líder occidental que adoptó el estribo fue el célebre comandante de caballería del temprano medievo: el príncipe bizantino Belisario (Flavio Belisario, 500‑565), quien sirvió principalmente bajo Justiniano a partir de 527.

Sin embargo, su incorporación no fue inmediata. Hasta el siglo VIII siguen apareciendo representaciones de jinetes sin estribos.

En el norte de Europa, los lombardos —pueblo germánico que entró en contacto con los ávaros en los siglos V y VI— no aprendieron su uso de ellos. Sólo después de su migración a Italia (alrededor del 586 d.C.) lo adoptaron, probablemente bajo la influencia de poblaciones locales y del Imperio Bizantino.

Expresiones idiomáticas

El estribo inspiró varias locuciones populares, como “perder la cabeza” y “ir a toda velocidad”, que aluden a la facilidad de montar y combatir. También existe la expresión “copa del estribo”, que designa la última copa ofrecida al jinete antes de partir, con el pie ya apoyado en el estribo del caballo.

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