Introducción
La caída del régimen de António Salazar mediante la Revolución de los Claveles abrió la puerta a un amplio movimiento popular. Por Tales Pinto
Contexto histórico
El 25 de abril de 1974, el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) dio un golpe que puso fin a 48 años de dictadura fascista y dio inicio a un periodo democrático en Portugal. La nueva etapa se construyó a través de intensas luchas sociales encabezadas por trabajadores de fábricas, campesinos y residentes de barrios marginales.

Lisboa, capital del país, fue uno de los focos donde se desarrollaron los conflictos obreros y la demanda de vivienda.
Autogestión obrera
Tras la retirada de Marcelo Caetano y la instauración de los gobiernos provisionales, los trabajadores organizaron Comisiones de Representación para presentar sus reivindicaciones a los patrones. Cuando muchos empresarios huyeron o cerraron sus fábricas, esas comisiones asumieron la gestión de la producción, instaurando formas de autogestión y control obrero que mantuvieron la actividad industrial pese a la grave crisis económica.
Reforma agraria
En el sur del país, donde predominan los latifundios, los trabajadores agrícolas ocuparon tierras y formaron Unidades de Producción Colectiva y cooperativas. Estas organizaciones aseguraron salarios y empleo, incrementando la producción agrícola y estimulando la industria de insumos como fertilizantes y herramientas.
Lucha por la vivienda
Los barrios marginales de las grandes ciudades, conocidos como “barracones”, carecían de condiciones habitacionales dignas. Tras el golpe del 25 de abril, sus habitantes ocuparon numerosos inmuebles y exigieron mejoras en la vivienda.
Poder político y nacionalizaciones
Las disputas por el poder estatal movilizaron a varios partidos. El Partido Comunista Portugués (PCP) ganó fuerza, apoyado por sectores de izquierda del MFA, lo que llevó a la nacionalización del sistema financiero y de otras empresas a partir del 11 de marzo de 1975.
Contrarrevolución y consolidación democrática
Entre abril de 1974 y noviembre de 1975, estas tres líneas de lucha –industrial, agraria y urbana– dieron a la Revolución de los Claveles un carácter profundamente popular. Sin embargo, el 25 de noviembre de 1975, grupos conservadores del ejército, tras un intento de golpe de la extrema izquierda, ejecutaron un contragolpe respaldado por el Partido Socialista. Utilizaron el aparato institucional para limitar la acción obrera y consolidaron la democracia representativa que perdura hasta el siglo XXI.