Historia antigua

El visionario detrás del portaaviones de hielo del Proyecto Habbakuk en la Segunda Guerra Mundial

Un sueño de acero y hielo

Durante la Segunda Guerra Mundial surgieron muchos proyectos de armamento extravagantes, pero pocos fueron tan audaces como el Proyecto Habbakuk. La idea consistía en construir un portaaviones hecho de hielo, capaz de resistir ataques de submarinos y operar como una base flotante casi indestructible.

El hombre detrás de la idea: Geoffrey Pyke

Geoffrey Nathaniel Joseph Pyke, periodista y luego inventor británico, fue quien impulsó el proyecto. En la Primera Guerra Mundial trabajó como corresponsal del Daily Chronicle en Berlín, donde fue arrestado por espionaje y protagonizó una fuga digna de película. Tras la guerra abandonó el periodismo y fundó una escuela basada en métodos pedagógicos progresistas, inspirados en la Institución Libre de Enseñanza española. El experimento educativo fracasó, dejándolo en la ruina y en una profunda depresión.

Su activismo contra el fascismo lo llevó a colaborar con la ayuda industrial británica en la Guerra Civil española, donde diseñó ambulancias tipo side‑car y aplicó remedios de primeros auxilios aprendidos en el conflicto anterior.

Innovaciones y propuestas

Pyke ideó varias armas poco convencionales: globos equipados con micrófonos para localizar aviones enemigos, un vehículo de transporte para soldados en la nieve noruega y, sobre todo, el proyecto Habbakuk, inspirado en una propuesta alemana de 1930 del científico Gerke von Waldenburg.

El concepto del portaaviones de hielo

La solución a la inestabilidad de los iceberg era un material llamado pikerete, una mezcla de 86 % hielo y 14 % aserrín o pulpa de madera. Según Pyke, este compuesto tendría una dureza similar al hormigón, una baja tasa de fusión y una gran resistencia a tensiones, lo que lo haría prácticamente insumergible.

Las especificaciones previstas eran colosales: casco de 12 m de espesor, longitud de 1 200 m, cubierta de 610 m, desplazamiento de 2 millones de toneladas, 26 motores y una quilla de 30 m. El buque podría recorrer 7 000 millas y transportar 150 aviones, incluidos bombarderos.

Prototipo y pruebas

El visionario detrás del portaaviones de hielo del Proyecto Habbakuk en la Segunda Guerra Mundial

El lago Alberta, en Canadá, sirvió para construir un prototipo de 18 m de largo por 9 m de ancho y 1 000 toneladas. Las pruebas demostraron la viabilidad del pikerete, pero los cálculos de escala revelaron la necesidad de 300 000 toneladas de pulpa de madera, 25 000 toneladas de fibra aislante, 35 000 toneladas de madera y 10 000 toneladas de acero, con un coste estimado inicialmente en £700 000 y luego revisado a £2,5 millones.

Desistimiento y legado

El visionario detrás del portaaviones de hielo del Proyecto Habbakuk en la Segunda Guerra Mundial

Los enormes requerimientos materiales, los desacuerdos entre Pyke y el equipo norteamericano y la sospecha de contactos con la Unión Soviética por sus ideas izquierdistas provocaron el abandono del proyecto. Los restos del prototipo todavía reposan en el fondo del lago.

Después de la guerra, Pyke intentó proponer soluciones a la escasez de combustible, como trenes impulsados por pedales, y apoyó la creación de UNICEF, pero ya nadie le tomó en serio. Sumido nuevamente en la depresión, se suicidó en 1948.