1795: Cambios en la Revolución Francesa

Iniciada seis años antes, la Revolución no solo marcó el gran punto de inflexión histórico de Francia, sino que también se propagó por Europa como una semilla liberadora que, al madurar, derribó uno a uno los tronos de la antigua monarquía europea. En este amplio cruce de ideas, más allá de las utopías y excesos propios de fenómenos tan trascendentales, quedó la antorcha ideológica de un pueblo que iluminaría a los amantes de la libertad durante décadas. La Revolución de 1789 se convirtió en símbolo para millones de personas de todas las razas, naciones y condiciones.
En octubre de 1795, la Place de la Révolution fue rebautizada como Place de la Concorde. Ese mismo año, el 13 de Vendémiaire, un joven general respondió a la petición de Barras de restaurar la legalidad republicana por la fuerza:
«Acepto, pero les advierto que la espada, una vez desenvainada, no la volveré a guardar hasta haber restablecido el orden».
Ese joven era Napoleón Bonaparte.