Historia antigua

La Convención Termidoriana

La Convención Termidoriana

El fin del Terror y la caída de Robespierre

La muerte de Robespierre, más allá del enorme levantamiento popular, marcó el fin de la dictadura de los sans‑culottes. La Convención que lo sucedió, aunque menos virtuosa, podía expresarse con libertad y se convirtió en el refugio de oportunistas y especuladores.

El 9 de Thermidor y el nuevo clima político

Con el 9 de Thermidor surgió una mentalidad distinta; no se trató de un regreso al Antiguo Régimen, sino de una juventud que disfrutaba de una vida fácil y de moral dudosa, donde el dinero y el juego ya no despertaban sospechas. En resumen, la primavera se relajó.

Desmantelamiento del Terror

Para erradicar por completo el demonio revolucionario se tuvo que deshacer la estructura del Terror. El Comité de Salvación Pública quedó limitado a asuntos de guerra y diplomacia; la policía pasó al Comité de Seguridad General y trece comités más asumieron la administración completa. El poder quedó esencialmente en la Asamblea, evitando que comités omnipotentes volvieran a dominar. Se derogaron la Ley de los Sospechosos y las de 22 de Prairial.

Juicios y liberación

Para calmar la opinión pública, que quería creer que el Terror había terminado, se procesó a los principales ejecutores de los años 1794‑1795. Así, Carrier, Lebon y Fouquier‑Tinville fueron llevados ante el Tribunal Revolucionario y ejecutados. Las cárceles llenas de sospechosos del Terror abrieron sus puertas y los salones de Madame de Staël y Madame Tallien volvieron a acoger a la élite intelectual.

Continuación de la crisis y nuevos levantamientos

Sin embargo, la hambruna persistía y pronto estallaron nuevos disturbios populares. El 12 de Germinal (abril de 1795) la Convención fue invadida por una masa de necesitados que exigían pan y trabajo. La revuelta fue sofocada y resultó en la deportación a Cayena de antiguos jacobinos como Barère, Collot d'Herbois y Billaud‑Varenne.

El 1.º de Prairial (20 de mayo) surgió una segunda insurrección, aún más violenta, que se aplastó tras varias horas de combates y condujo al arresto y condena de seis ex‑jacobinos.

El Terror Blanco

Tras haber sufrido el Terror, los realistas del sureste desencadenaron una contrarrevolución cuyas excesos rivalizaban con los de septiembre de 1792. París tampoco escapó al llamado Terror Blanco. El 13 de Vendémiaire (5 de octubre de 1795) los realistas organizaron un día de protesta similar al verano de 1792, exigiendo la derogación del decreto de los dos tercios. La insurrección, mal coordinada, fue rápidamente aplastada.

Fin de la Convención y legado

Menos de un mes después, la Convención Termidoriana se disolvió tras redactar y aprobar una nueva Constitución, la del Directorio (Fructidor del año III). A pesar de la profunda crisis económica y financiera, la especulación desmedida de políticos sin escrúpulos y la difícil conciliación entre medidas anti‑jacobinas (cierre de clubes, desaparición de sociedades populares) y amenazas realistas (en Saint‑Roch y la península de Quiberón), la Convención dejó al Directorio un importante legado intelectual y social.