Historia antigua

Rodeleros: las “fuerzas especiales” españolas del Renacimiento

Rodeleros: las “fuerzas especiales” españolas del Renacimiento

Origen del nombre y equipamiento

Los rodeleros, también llamados “espantasines”, recibieron su nombre del escudo redondo que portaban. Inicialmente medía entre 20 y 25 cm de diámetro, pero con el tiempo llegó a alcanzar los 60 cm. Su arma principal era la espada, que pasó de la espada de infantería medieval de doble filo (≈ 90 cm) a tipos más ligeros como la espada ropera o el rapier.

Funciones en los ejércitos españoles

Estos soldados aparecieron en los ejércitos españoles durante la lucha contra los moros como infantería ligera capaz de operar en cualquier terreno y, al principio, sin armadura. Con el tiempo su papel se formalizó. El general Gonzalo de Córdoba, inspirado en la legión romana, incorporó a los rodeleros en la famosa formación de la “colunella”. Cada columna de 1 500 hombres contaba con unos 200 rodeleros, que apoyaban a los sarisistas y arcabuceros, atacando por los flancos cuando los enemigos con sarissa se enfrentaban.

Uso en la Guerra de los Treinta Años

El equipo de los rodeleros incluía corazas, cascos y escudos reforzados con láminas de metal. Esta combinación se mantuvo en las formaciones tipo “tertio” hasta la Guerra de los Treinta Años.

Participación en las Guerras Italianas (1495‑1556)

En la batalla de Ravenna (1512) los rodeleros evitaron la derrota del ejército español. Se colocaban detrás de los sarisistas aliados y, al momento oportuno, cargaban contra los enemigos, aprovechando su rapidez y agilidad para neutralizar a los lentos portadores de sarissa.

También se empleaban como vanguardia, reforzados con arcabuceros y piqueros, ya que solos no podían enfrentarse a la caballería enemiga ni a formaciones abiertas.

Rodeleros en la conquista de América

Formaron el núcleo de los pequeños ejércitos de los conquistadores. En 1520, de los 1 300 hombres que Hernán Cortés llevaba a México, 1 000 eran rodeleros. Bernal Díaz del Castillo, cronista de la conquista, también era rodelero. En 1521 Cortés desplegó 700 rodeleros frente a solo 118 arcabuceros y ballesteros.

Declive y desaparición

Con la creciente importancia de las armas de fuego, el papel de los rodeleros se redujo. Ya no podían contrarrestar el fuego de mosquete, aunque sí esquivaban la sarissa. Al inicio de la Guerra de los Treinta Años fueron relegados a tareas de guardia de la bandera y desaparecieron como unidad.

El príncipe holandés Mauricio de Nassau intentó replicar el cuerpo de rodeleros en su ejército sin éxito. Teóricos militares de los siglos XVII y XVIII propusieron reintroducir divisiones de espadachines y la sarissa, pero nunca se materializó, y los rodeleros quedaron en el olvido.