Introducción
Hace poco presentamos la fascinante vida del capitán de corsario Felix Graf von Luckner. Hoy seguimos otra historia tan sorprendente como la suya, ambientada también en la Primera Guerra Mundial y protagonizada por el SMS Emden, un crucero de la Marina Imperial Alemana. El episodio más singular lo protagoniza su primer oficial, Helmuth von Mücke, cuya odisea lo llevó desde el mar hasta el corazón de Oriente Medio.
Helmuth von Mücke: de la nobleza a la marina
Helmuth nació en 1881 en Zwickau (Sajonia) en una familia aristocrática empobrecida. Necesitado de un futuro, ingresó en la Kaiserliche Marine en 1900. Tras graduarse sirvió en el acorazado SMS Kaiser‑Friedrich III y, en 1910, obtuvo su primer mando: el torpedero S‑149. Un año después pasó a ser primer oficial del crucero ligero SMS Emden, una nave de 118 m y 3.364 t de desplazamiento, equipada con turbina de vapor, a diferencia de su hermana SMS Dresden, que todavía utilizaba pistones.
El SMS Emden y su misión en el Pacífico
En 1910 el Emden se incorporó al Ostasiengeschwader (Escuadrón del Lejano Oriente) con base en Tsingtao, la principal instalación naval alemana en Asia. Su presencia se debía, entre otras cosas, a la represión de la rebelión de los Sokehs en Ponapé (Micronesia), tras la venta del archipiélago a Alemania en 1899.
En 1914, con la amenaza de la Gran Guerra, el comandante del crucero, Karl von Müller, recibió la orden de operar como corsario en el Océano Índico, distrayendo a la Marina británica mientras la Escuadra del Lejano Oriente de Maximiliano von Spee se dirigía a América del Sur.
Operaciones del Emden en el Océano Índico
El 4 de agosto el Emden capturó el buque de correos ruso Ryazan, que llevó a Tsingtao. A partir de entonces, acompañado del crucero auxiliar Cormoran y del bergantín Markomannia, inició una campaña de captura y hundimiento de buques aliados. El 5 de septiembre, bajo bandera británica, Müller entró en la bahía de Bengala y tomó un carguero colombiano, que rebautizó como Kabinga, hundiendo otros cuatro buques.
Durante las siguientes semanas el Emden acumuló más de treinta capturas, bombardeó Madras destruyendo sus tanques de combustible y, agotadas sus reservas, se repostó en las Maldivas.
En octubre, Müller ejecutó el audaz ataque nocturno a Penang, donde torpedeó el crucero ruso Zhemchug, provocando la muerte de 80 personas y el daño a dos buques franceses.
Las acciones del Emden provocaron una respuesta masiva de la Triple Entente, que movilizó hasta 78 unidades para eliminar al corsario.
La batalla de las Islas Cocos y la captura del Emden
El 8 de noviembre, una escuadra de cincuenta hombres comandada por von Mücke intentó destruir la estación de radiotelegrafía en las Islas Cocos. Sin embargo, los operadores lograron enviar un SOS que fue recibido por el crucero australiano HMAS Sidney. Al amanecer, el Sidney abrió fuego a larga distancia y, en menos de media hora, dejó al Emden sin timón y con graves daños. La nave se rindió, encalló en un arrecife y su tripulación quedó a merced de los australianos, que finalmente les permitieron regresar a Alemania.
La odisea terrestre de von Mücke y sus hombres
Mientras el Emden se hundía, el grupo de von Mücke, que aún se encontraba en las Cocos, tomó el bergantín de 97 toneladas Ayesha y, con bombas de achique funcionando sin cesar y sin agua potable, navegó hasta Padang (Indias Orientales Neerlandesas). El 14 de diciembre llegaron al consulado alemán, que les facilitó el contacto con el carguero Choising con rumbo a Yemen.
Al intentar cruzar Turquía en tren descubrieron que la vía estaba incompleta. Los otomanos, aunque aliados, los retuvieron varios meses en condiciones precarias; algunos enfermaron gravemente. Finalmente, von Mücke organizó una fuga: cruzaron los montes, llegaron a Sanaa (Yemen) y, tras más detenciones, lograron embarcarse en feluccas hacia Kunfiddah.
En la primavera de 1915, tras perder una de las embarcaciones, se adentraron en Arabia, enfrentándose a tribus beduinas que se habían rebelado contra el Imperio Otomano. Tres marineros y un teniente murieron en los combates. El grupo, temiendo ser capturado por el jeque Abdullah, cambió su objetivo de La Meca y alcanzó Al Wajh el 9 de abril. Desde allí tomaron un tren que los llevó a Estambul el 23 de mayo, justo cuando la fallida ofensiva aliada en Gallipoli concluía.
El 5 de junio de 1915 regresaron a Alemania, donde von Mücke fue recibido como héroe por haber completado la travesía con apenas seis bajas. Sin embargo, la guerra le dejó una profunda aversión al conflicto.
Vida posterior y legado
Tras la guerra, von Mücke escribió dos libros —Emden y Ayesha— que narran sus peripecias y alcanzaron gran éxito en Estados Unidos. En 1920 se afilió al NSDAP, pero abandonó el partido en 1929 al percibir su rumbo totalitario; por ello fue encarcelado en 1933, pasó por los campos de concentración de Kiel y Hamburgo y fue liberado en 1939 por su delicado estado de salud. Falleció en 1957. Su capitán en el Emden, Karl von Müller, murió de malaria en 1923.