Historia antigua

“Theostaltos”… el espía soviético que robó el secreto nuclear

“Theostaltos”… el espía soviético que robó el secreto nuclear

Un ingeniero que cambió la historia nuclear

Documentos desclasificados de EE. UU. revelan la identidad del espía soviético que se infiltró en el programa de bombas atómicas de los años 40 y que probablemente entregó la mayor y más crucial información a Moscú.

Oskar Szeborer, hijo de inmigrantes polacos de origen judío, nació en Nueva York en 1921. Estudió ingeniería eléctrica en la Universidad Estatal de Ohio y, al ser reclutado en 1942, terminó trabajando en el Proyecto Manhattan, el programa ultra‑secreto estadounidense para crear la primera bomba atómica. Incluso estuvo presente en la prueba inaugural, conocida como Trinity.

Una doble vida bajo el nombre “Theostaltos”

Al mismo tiempo, Szeborer actuaba como agente de la Unión Soviética bajo el nombre en código “Godsend”, traducido al griego como “Theostaltos”. Para el programa nuclear soviético, la información que él proporcionó fue literalmente un regalo.

Según los historiadores Harvey Clare y John Earl Haynes, basándose en documentos de la CIA desclasificados, Szeborer no solo entregó datos, sino que también defectó a la URSS en 1951. “Nos sorprendió lo importante que fue”, comentó Clare al New York Times.

Contribuciones técnicas al arma nuclear

Durante su paso por el Manhattan Project, Szeborer diseñó componentes críticos de las primeras bombas, como los circuitos de disparo, y jugó un papel esencial en la miniaturización de la ojiva nuclear, permitiendo su montaje en cohetes.

Su obra más destacada fue un detonador de fusión «increíblemente complejo», que garantizaba una compresión esférica simétrica del núcleo, condición indispensable para desencadenar la reacción en cadena que produce la devastadora energía de una bomba atómica.

Alex Wellerstein, historiador nuclear del Stevens Institute of Technology, señaló que los soviéticos “pasaron mucho tiempo investigando el circuito de disparo” y que la aportación de Szeborer “debió ser única” entre los espías del proyecto.

Impacto en el programa nuclear soviético

Un diseño soviético de junio de 1946, elaborado apenas cuatro meses después de que Szeborer abandonara el proyecto estadounidense, muestra una clara inspiración en el circuito de disparo americano, evidenciando la transferencia directa de tecnología.

Los documentos de la CIA, fechados en 1956, cuatro años después de la fuga de Szeborer, indican que el FBI había detectado indicios de espionaje en 1955. Sin embargo, la aparición de otro escándalo de espionaje y la cercanía de las elecciones presidenciales de 1956 hicieron que el caso quedara en la sombra.

¿Se pudo probar su traición?

Las pruebas contra Szeborer son escasas; los archivos sólo enumeran los materiales que pudo haber interceptado y entregado a Moscú, sin detallar actos concretos. Además, ya se encontraba en la URSS, lo que hacía inviable un proceso penal.

“Es posible que haya que dejar que los perros duerman”, admitió Clare, añadiendo que “no se puede probar”. Un informante del FBI en Moscú reportó que Szeborer había dicho que, si él o su hermano Stewart regresaran a EE. UU., serían ejecutados en la silla eléctrica.

Contexto de la Guerra Fría

En 1953, Estados Unidos ejecutó a Julius y Ethel Rosenberg, acusados de proporcionar a los soviéticos planos del Manhattan Project. Cuatro años después, en agosto de 1949, la URSS detonó su primera bomba atómica, marcando el inicio de la carrera armamentista nuclear.