
Contexto histórico
En 1982 Israel invadió el Líbano y, allí, se enfrentó a fuerzas sirias. Con el objetivo de neutralizar las baterías de misiles antiaéreos que la Unión Soviética había suministrado a Siria, Israel decidió atacar los sistemas de defensa en el Valle de Bekaa. Después de que un helicóptero sirio fuera derribado por F‑16 israelíes, los sirios desplegaron decenas de baterías en la zona.
El plan de ataque directo fue frenado por los EE. UU., temerosos de una reacción soviética. El 14 de diciembre de 1981 Israel anexó oficialmente los Altos del Golán, provocando una condena internacional; Damasco calificó la medida como una “declaración de guerra”.
Despliegue israelí
El 6 de junio de 1982 Israel cruzó la frontera libanesa, advirtiendo a Siria que no interviniera. Dos días después, los israelíes se encontraron con fuerzas sirias en el frente y decidieron atacar las baterías en el Bekaa.
Al mediodía del 9 de junio, 96 aviones israelíes (F‑15 y F‑16) despegaron, seguidos por un segundo grupo de 92 aeronaves. Cada avión llevaba pod de guerra electrónica para cegar los radares sirios.
El espacio aéreo estuvo vigilado por un avión de alerta temprana E‑2 Hawkeye y un Boeing 707 especializado en contramedidas electrónicas, complementados con drones Mastiff y Scout.
Trampa aérea
Siria contaba con misiles SA‑2, SA‑3 y SA‑6, y con cazas MiG‑21, MiG‑23 y Su‑20. Israel lanzó primero el dron Mastiff, provocando que los radares sirios se activaran. Inmediatamente, el dron Scout detectó esas emisiones y las transmitió al E‑2 y al Boeing 707.
Cuando los sirios dispararon misiles contra los drones, los F‑4 del segundo grupo intervinieron bajo la cobertura de los F‑15 y F‑16 del primer grupo, usando misiles anti‑radar AGM‑78 y AGM‑45. Los sirios lanzaron 57 misiles SA‑6 sin lograr impactos.
Batallas aéreas
Al mismo tiempo, unos 100 cazas sirios despegaron. Gracias a las contramedidas electrónicas, Israel interrumpió sus comunicaciones con los radares terrestres. Guiados por el E‑2, los cazas israelíes atacaron de sorpresa a los MiG, que carecían de sensores modernos.
Los israelíes dispararon primero misiles AIM‑7 Sparrow a largas distancias y, al acercarse, completaron con AIM‑9 Sidewinder. El resultado fue devastador: decenas de aviones sirios fueron derribados en cuestión de minutos.
Resultados
En los dos días de combates aéreos, Siria perdió al menos 82 aviones (otras fuentes hablan de 86) y 29 de sus 30 baterías antiaéreas fueron destruidas. A las 16:00 la batalla aérea concluyó, mientras en tierra los israelíes aniquilaban la 47ª Brigada Blindada siria.
La operación recibió en Israel el apodo de "la caza del pavo en el Valle de Bekaa", una referencia a la victoria estadounidense sobre Japón en 1944. Israel no sufrió bajas; solo se perdió un dron y dos F‑15 resultaron dañados.
Siria recurrió a Moscú pidiendo cobertura aérea, pero la URSS afirmó que "36 cazas israelíes, incluidos modernos F‑15 y F‑16, fueron derribados", lo que provocó risas a nivel mundial. Los periódicos soviéticos publicaron una supuesta entrevista con un piloto sirio que alegaba haber derribado aviones israelíes, mientras en Moscú se reconocía que la tecnología soviética estaba muy por detrás de la occidental.