Contexto histórico
La civilización azteca, que floreció en el Valle de México entre los siglos XIV y XVI, no se organizaba bajo un sistema democrático.
Estructura social altamente estratificada
La sociedad estaba dividida en castas heredadas: la nobleza guerrera (pipiltin), los comerciantes (pochteca), artesanos y campesinos (macehualtin), y los esclavos (tlacotin). Cada grupo heredaba su posición y sus derechos, sin posibilidad de movilidad social significativa.
Política basada en la religión y la élite
El poder político estaba concentrado en manos de una pequeña élite noble que también dirigía los rituales religiosos. El emperador (tlatoani) era considerado un intermediario entre los dioses y el pueblo, y sus decisiones eran respaldadas por un consejo de nobles y sacerdotes.
En consecuencia, la mayoría de la población tenía escasa o ninguna participación en la toma de decisiones gubernamentales.