Historia antigua

El misterio de la estatua de Zeus en Olimpia, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo

Descubrimiento arqueológico

En la década de 1950, los arqueólogos desenterraron bajo una iglesia bizantina del recinto sagrado de Olimpia una serie de objetos: herramientas para trabajar oro e marfil, moldes de terracota y una copa con la inscripción ΦΕΙΔΙΟΥ ΕΙΜΙ («Soy de Fidias»). Este hallazgo confirmó que el taller del famoso escultor griego estaba exactamente en el lugar que describía Pausanias.

Construcción de la estatua

Fidias recibió el encargo de crear la majestuosa estatua de Zeus alrededor del 470‑450 a.C., una vez concluida la construcción del templo (c. 457 a.C.). La obra tomó trece años y combinó marfil y placas de oro macizo sobre una estructura interior de madera.

Descripción de la obra

La estatua mostraba a Zeus sentado en un trono, coronado por una rama de olivo, mirando a los fieles. Sostenía un cetro en la mano izquierda y la diosa Nike en la derecha; los sandalias y otros detalles estaban forjados en oro puro. Cuando se instaló, ocupaba la mitad de la nave del templo y alcanzaba los 13 metros de altura. Según Estrabón, quien la vio a comienzos del siglo I a.C., la figura era tan imponente que parecía a punto de romper el techo.

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Instalación y conservación

Para colocarla, se desmantelaron columnas y estilóbatos interiores, que fueron reinstalados después, y se tuvo que reforzar el techo. La estatua se cubría constantemente con aceite para proteger el marfil de la humedad. El suelo, pavimentado con bloques de piedra negra, estaba rodeado por un reborde elevado que contenía el aceite derramado, creando un efecto reflectante que aumentaba la sensación de altura.

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Fuentes y representaciones

No ha sobrevivido copia de mármol o bronce; solo conocemos su aspecto a través de los relatos clásicos y de algunas representaciones en monedas de Elis y en arte romano. Estrabón narra que Fidias explicó los modelos que utilizó para la obra. El historiador romano Tito Livius relata que el general Lucio Emilio Pausón quedó tan impactado que sintió que estaba frente al propio dios.

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El trono y su entorno

El trono, de ébano y marfil, estaba ricamente decorado con oro, gemas, pinturas y relieves. Pausanias, que lo vio a comienzos del siglo II d.C., describe un conjunto que coincide con las imágenes de las monedas. El trono se apoyaba en pilares internos y estaba rodeado por una pantalla que impedía el acceso bajo él, a diferencia de otros santuarios griegos.

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Destino y desaparición

El santuario sufrió varios terremotos en el siglo III d.C., pero los Juegos Olímpicos continuaron allí hasta el 393 d.C., cuando el emperador Teodosio I prohibió el culto pagano y cerró los templos. El complejo cayó en ruinas, aunque permaneció en pie hasta el 426 d.C., cuando Teodosio II ordenó su destrucción. Para entonces la estatua ya no estaba.

Según la tradición conservada por el historiador bizantino del siglo XI, Jorge Cedrén, Teodosio I habría trasladado la estatua a Constantinopla en 393 d.C., instalándola en el palacio de Lausio, famoso coleccionista de obras paganas. Otros relatos indican que el traslado pudo haber ocurrido en 408 d.C., cuando se promulgó una ley que autorizaba la remoción de imágenes de los templos.

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El palacio sufrió un incendio en 475 d.C., destruyendo gran parte de la colección de Lausio, aunque las crónicas de Zonaras y Cedrén no mencionan la estatua de Zeus entre los objetos perdidos. Se presume que la estatua quedó en la ábside que coronaba la gran galería del palacio. Cuando el palacio fue gravemente dañado durante la revuelta de Nika en 532 d.C., es probable que la estatua se destruyera definitivamente, casi mil años después de su creación.