Biografía
Alberto I, príncipe de Bélgica, duque de Sajonia y príncipe de Sajonia-Coburgo y Gotha, nació en Bruselas el 8 de abril de 1875 y falleció en Marche-les-Dames el 17 de febrero de 1934. Fue el tercer rey de los belgas, accediendo al trono el 23 de diciembre de 1909 tras la muerte de su tío Leopoldo II.
Familia
Era hijo del príncipe Felipe, conde de Flandes (hermano de Leopoldo II) y de la princesa María de Hohenzollern-Sigmaringen. El 2 de octubre de 1900 contrajo matrimonio con la duquesa Isabel de Baviera, de la casa de Wittelsbach, quien se convirtió en reina de los belgas hasta su muerte en 1965. La pareja tuvo tres hijos:
- Leopoldo, futuro Leopoldo III.
- Carlos, príncipe de Bélgica, conde de Flandes, regente del reino entre 1944 y 1951 (1903‑1983), casado con Jacqueline Peyrebrune.
- María José, princesa de Bélgica, reina de Italia en 1946 (1906‑2001), esposa del rey Víctor Manuel III.
Primeros años y cargos
De 1893 a 1909 fue senador de derecho y promovió mejoras en la infraestructura naval, ferroviaria y vial. En 1906 fundó la Œuvre royale de l'Ibis, una escuela costera para jóvenes pescadores desfavorecidos.
Reinado y Primera Guerra Mundial
Alberto I fue el primer monarca belga en prestar juramento en francés y neerlandés. En 1913 realizó una visita a Alemania y Francia para insistir en la neutralidad belga y advirtió que, de violarse su territorio, Bélgica se defendería. Ese mismo año aprobó la ley de servicio militar obligatorio, que aumentó el ejército de 180 000 a 340 000 hombres.
Tras el estallido de la Gran Guerra en 1914, el 2 de agosto Alemania exigió el paso libre de sus tropas por Bélgica. Alberto rechazó la demanda, tomó el mando del ejército y, el 4 de agosto, los alemanes invadieron el país. Tras duras batallas en Lieja y Amberes, el ejército belga se retiró al Yser el 15 de octubre, donde mantuvo la defensa durante cuatro años.
El rey permaneció en Bélgica, al frente del ejército, visitando frecuentemente el frente para animar a sus soldados. Su valentía le valió los sobrenombres de «rey soldado» y «rey caballero».
Posguerra y legado
Alberto I representó a Bélgica en la Conferencia de Paz de Versalles, defendiendo los intereses nacionales y tratando de frenar la humillación impuesta a Alemania. Dedicó gran parte de su energía a obras públicas, destacando el canal que une los puertos de Lieja y Amberes, nombrado en su honor. En 1928 creó el Fondo Nacional de Investigación Científica (FNRS) y, en 1930, impulsó la flamencización de la Universidad de Gante.
Amante de la ciencia y de las artes, el rey y la reina Isabel fueron mecenas de numerosos artistas, escritores y científicos.
Muerte
Apasionado escalador, Alberto I falleció tras una caída en las rocas de Marche‑les‑Dames, en el valle del Mosa, cerca de Namur, el 17 de febrero de 1934. Sus restos reposan en la cripta real de la Iglesia de Nuestra Señora de Laeken, junto a sus antepasados.
Su determinación durante la guerra y su muerte accidental contribuyeron a crear un mito alrededor de su figura.