Historia antigua

28. Mejorar la reputación del Papa

28. Mejorar la reputación del Papa

El papado en crisis

Durante los últimos siglos del Medievo, la autoridad del Papa se vio seriamente debilitada. La Inquisición y las constantes luchas políticas hicieron que la Iglesia perdiera el prestigio que había acumulado como "rey de reyes" de Roma, Alemania y Francia.

El papado de Aviñón (1309‑1377)

En 1303 el rey de Francia se enfureció con el pontífice y envió a un emisario que, armado, irrumpió en el palacio papal y humilló al Papa. Ese episodio marcó el fin de la antigua costumbre de que los monarcas se arrodillaran ante la Santa Sede.

A partir de 1309 el Papa se trasladó a la ciudad francesa de Aviñón, bajo la protección del rey de Francia. Este periodo, conocido como el papado de Aviñón, duró hasta 1377 y mostró la creciente dependencia del pontífice respecto a la monarquía francesa.

El Gran Cisma (1378‑1417)

En 1378, tras la muerte del Papa de Aviñón, el cónclave eligió a dos pontífices simultáneamente: uno en Roma y otro en Aviñón. Europa quedó dividida entre quienes reconocían al Papa de Roma y quienes respaldaban al de Aviñón. El cisma se prolongó casi 40 años, generando confusión y desconfianza entre los fieles.

John Wycliffe y la quema de sus restos (1415)

John Wycliffe, sacerdote inglés y profesor de Oxford, tradujo la Biblia al inglés y criticó duramente la corrupción papal. Aunque murió sin ser perseguido, en 1415 el Papa ordenó exhumar sus restos y quemarlos en público, en un intento de borrar su influencia.

Jan Hus y el martirio en la Corte de Constanza (1415)

Las ideas de Wycliffe llegaron a Bohemia, donde el reformista Jan Hus las adoptó y denunció los abusos de la Iglesia. Convocado al Concilio de Constanza bajo la promesa de protección imperial, Hus exigió debatir sus doctrinas. Al rehusar, fue quemado vivo, convirtiéndose en mártir y símbolo de la resistencia checa.

Resistencia bohemia y la “cruzada” papal

La ejecución de Hus provocó una revuelta popular en Bohemia. Los bohemios, liderados por cantos como "Káďa", se enfrentaron a las tropas enviadas por el Papa. La movilización popular derrotó a los invasores, convirtiéndose en un precedente de nacionalismo y de la futura Reforma protestante.

Fin del cisma y elección de un papa único (1417)

En 1417, los dos papas rivales acordaron reunirse y, conjuntamente, eligieron a un nuevo pontífice que regresó a Roma, poniendo fin al Gran Cisma.

Italia entre el siglo XV y XVI

Al final del siglo XV Italia logró una breve independencia del dominio alemán, pero pronto volvió a ser escenario de la pugna entre potencias europeas: España, Francia y Austria lucharon por el control de los territorios italianos. Esta inestabilidad perduró hasta la invasión napoleónica.