El papado en crisis
Durante los últimos siglos del Medievo, la autoridad del Papa se vio seriamente debilitada. La Inquisición y las constantes luchas políticas hicieron que la Iglesia perdiera el prestigio que había acumulado como "rey de reyes" de Roma, Alemania y Francia.
El papado de Aviñón (1309‑1377)
En 1303 el rey de Francia se enfureció con el pontífice y envió a un emisario que, armado, irrumpió en el palacio papal y humilló al Papa. Ese episodio marcó el fin de la antigua costumbre de que los monarcas se arrodillaran ante la Santa Sede.
A partir de 1309 el Papa se trasladó a la ciudad francesa de Aviñón, bajo la protección del rey de Francia. Este periodo, conocido como el papado de Aviñón, duró hasta 1377 y mostró la creciente dependencia del pontífice respecto a la monarquía francesa.
El Gran Cisma (1378‑1417)
En 1378, tras la muerte del Papa de Aviñón, el cónclave eligió a dos pontífices simultáneamente: uno en Roma y otro en Aviñón. Europa quedó dividida entre quienes reconocían al Papa de Roma y quienes respaldaban al de Aviñón. El cisma se prolongó casi 40 años, generando confusión y desconfianza entre los fieles.
John Wycliffe y la quema de sus restos (1415)
John Wycliffe, sacerdote inglés y profesor de Oxford, tradujo la Biblia al inglés y criticó duramente la corrupción papal. Aunque murió sin ser perseguido, en 1415 el Papa ordenó exhumar sus restos y quemarlos en público, en un intento de borrar su influencia.
Jan Hus y el martirio en la Corte de Constanza (1415)
Las ideas de Wycliffe llegaron a Bohemia, donde el reformista Jan Hus las adoptó y denunció los abusos de la Iglesia. Convocado al Concilio de Constanza bajo la promesa de protección imperial, Hus exigió debatir sus doctrinas. Al rehusar, fue quemado vivo, convirtiéndose en mártir y símbolo de la resistencia checa.
Resistencia bohemia y la “cruzada” papal
La ejecución de Hus provocó una revuelta popular en Bohemia. Los bohemios, liderados por cantos como "Káďa", se enfrentaron a las tropas enviadas por el Papa. La movilización popular derrotó a los invasores, convirtiéndose en un precedente de nacionalismo y de la futura Reforma protestante.
Fin del cisma y elección de un papa único (1417)
En 1417, los dos papas rivales acordaron reunirse y, conjuntamente, eligieron a un nuevo pontífice que regresó a Roma, poniendo fin al Gran Cisma.
Italia entre el siglo XV y XVI
Al final del siglo XV Italia logró una breve independencia del dominio alemán, pero pronto volvió a ser escenario de la pugna entre potencias europeas: España, Francia y Austria lucharon por el control de los territorios italianos. Esta inestabilidad perduró hasta la invasión napoleónica.