Origen de las epidemias
Las primeras epidemias que arrasaron con poblaciones indígenas llegaron con los exploradores, colonos y comerciantes europeos a finales del siglo XV y durante el siglo XVI.
Enfermedades altamente contagiosas como la viruela, el sarampión, la influenza y el tifus, desconocidas en el continente americano, se propagaron rápidamente entre pueblos que carecían de inmunidad.
Impacto de la propagación involuntaria
El contagio no fue intencional; fue una trágica consecuencia del contacto entre civilizaciones europeas y americanas. Las epidemias provocaron una drástica disminución demográfica, desestabilizaron estructuras sociales y provocaron la pérdida de tradiciones culturales en numerosas naciones nativas.