Desde tiempos antiguos, las mujeres han desempeñado diversas labores, aunque se les ha limitado a profesiones poco prestigiosas y se ha considerado que su trabajo podía interferir con la vida familiar. Tradicionalmente, la mujer era vista primero como esposa y madre, y su empleo dependía del permiso del marido, lo que la hacía financieramente dependiente.
- El período conocido como los “Gloriosos Treintas” (1946‑1975) ofreció un contexto económico y social propicio para la incorporación de la mujer al mercado laboral.
13 de julio de 1965

Procedimiento
La Ley de 13 de julio de 1965, que introdujo nuevos regímenes patrimoniales, autorizó a las mujeres a ejercer la profesión que desearan y a percibir sus propios ingresos. Además, les concedió el derecho a abrir una cuenta bancaria a su nombre sin necesidad del consentimiento del cónyuge y a recibir prestaciones por desempleo, al dejar de considerarse dependientes económicas del marido.
Consecuencias
Con esta normativa, las mujeres pudieron alcanzar la independencia financiera y disponer libremente de sus ganancias, lo que supuso un importante avance hacia la igualdad de género y mayor autonomía personal.