Según la tradición romana, entre mito e historia, la ciudad estuvo gobernada por siete reyes—sabinos, latinos o etruscos—antes de que surgiera la República. Desde el legendario Rómulo, criado por una loba, hasta la llegada del etrusco Tarquinio Prisco, cada monarca dejó su huella: Tarquinio Prisco (posiblemente originario de Tarquinia) se proclamó rey tras una señal de un águila que le quitó y devolvió su diadema; su esposa Tanaquilia interpretó el augurio como un buen presagio.
Tarquinio Prisco impulsó una serie de obras públicas, entre ellas el Circus Maximus. Su sucesor, Servio Tulio, amplió los dominios romanos, instituyó la primera lista censal que clasificó a los ciudadanos según su riqueza, dividió Roma en cuatro tribus y creó la primera moneda romana. Fue asesinado por su yerno, Tarquinio el Soberbio, quien consolidó una tiranía marcada por la violencia y la construcción de templos en el Capitolio (Minerva, Juno y Júpiter).
509 a.C.
Personajes
- Tarquinio el Prisco
- Servio Tulio
- Tarquinio el Soberbio
- Tarquinio Collatino
- Lucio Junio Bruto
Procedimiento de la revolución
Según la leyenda, Sexto Tarquinio, hijo del rey Tarquinio el Soberbio, violó a una joven llamada Lucrecia, quien se suicidó para vengarse. Su marido, Lucio Junio Bruto, y su cuñado, Collatino, lideraron la revuelta que expulsó a la familia Tarquinia y abolió la monarquía en 509 a.C., estableciendo la República.
La nueva forma de gobierno era oligárquica: la aristocracia patricia, propietaria de grandes fortunas, monopolizaba los altos cargos, mientras que los plebeyos quedaban excluidos del cursus honorum. Los magistrados eran elegidos por la Asamblea (Comitia) y, una vez concluido su mandato, pasaban a integrar el Senado, cuya autoridad superaba a la de los magistrados (senatus consultum). Los dos cónsules, elegidos anualmente, ejercían el poder ejecutivo.
Consecuencias
La caída de la monarquía y la instauración del poder bicefálico republicano proporcionaron a Roma una estabilidad institucional que perduró durante aproximadamente cinco siglos, permitiendo la expansión hegemónica por todo el Mediterráneo.