Tras la toma de la capital nazarí el 2 de enero de 1492, Boabdil entrega las llaves de Granada a los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla. La escena, que marca el final de la Reconquista, está representada por Francisco Pradilla (1882). Palacio del Senado, Madrid – WIKIMEDIA COMMONS
En marzo de 1246 Fernando III de León y Castilla firmó un acuerdo de vasallaje con Muhammad Ist ibn al‑Ahmar, primer sultán de la dinastía nazarí. Dos siglos y medio después, en enero de 1492, los Reyes Católicos entraron en Granada. Aunque la superioridad militar castellana sobre el sultanato era evidente, no fue sino hasta 1482 que Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla iniciaron las operaciones destinadas a eliminar el último reino andalusí; la guerra de Granada se prolongó diez años.
Granada, el último bastión
Granada era una ciudad escarpada, fortificada y bien defendida, cuya anexión requería la ocupación de sus fortalezas. Como en la guerra medieval, los defensores detrás de muros de piedra disfrutaban de ventajas significativas. La aparición de la artillería modificó este patrón, pero los monarcas católicos siguieron empleando la estrategia tradicional de guerra de desgaste.
Realizaron incursiones sistemáticas —las talas— que consistían en talar árboles para levantar empalizadas, quemar campos y destruir poblados. El objetivo no era solo el botín, sino destruir los recursos económicos de los granadinos, minar su capacidad defensiva y agotar la moral. La gran tala de Fernando el Católico contra la Vega de Granada en 1483 movilizó a 60 000 hombres (caballería, “obreros” y leñadores) y duró una semana.
Asedio o asalto
Para conquistar ciudades y fortalezas, los castellanos recurrieron al asedio, estableciendo reales (campamentos reales) para aislar al enemigo y proteger a sus tropas. Los cercos de Málaga (1487) y Baza (1489) muestran la sofisticación de estas técnicas.
Los métodos tradicionales —torres de madera, escaleras, minas— resultaban costosos en vidas. La introducción de la artillería de pólvora en el siglo XV cambió la balanza, reduciendo la necesidad de asedios prolongados.
Logística y recursos
El número de soldados movilizados superó con creces a los de campañas anteriores: la tala de 1483 reunió 10 000 caballeros, 20 000 “obreros” y 30 000 leñadores. Este aumento reflejaba el crecimiento demográfico y económico del reino de Castilla.
Sin embargo, el ejército católico seguía siendo una fuerza temporal y heterogénea, compuesta por milicias nobles, órdenes militares, clérigos y ciudades, sin una estructura permanente. La novedad más importante fue la creación en 1476 de la Santa Hermandad, una tropa permanente de hasta 10 000 hombres pagados con un impuesto específico.
Desequilibrio de fuerzas
El sultanato nazarí contaba con una caballería ligera que apenas superaba los 7 000 combatientes y una infantería dispersa. Su artillería era inferior a la castellana. El ejército granadino incluía guardia personal, contingentes estatales, voluntarios de la yihad y apoyo de tribus bereberes del norte de África.
Cronología de la guerra
1481: 27 de diciembre, ataque nazarí a Zahara marca el inicio del conflicto; los cristianos responden tomando Alhama (28 feb 1482).
1483: Boabdil es capturado en Lucena y liberado como vasallo de los Reyes Católicos.
1487‑1489: Caen los puertos de Málaga (1487) y Almería (1489); Guadix se rinde tras la caída de Baza.
1492: Los Reyes Católicos exigen la entrega de la capital; tras la resistencia de la población, Boabdil firma la rendición el 2 de enero.
Una novedad decisiva: la artillería
El uso de cañones de pólvora se consolidó durante la guerra de Granada. Aunque se mencionan “truenos” en el asedio de Algeciras (1342‑44), fue a partir de las campañas de Fernando el Católico (1407‑10) que la artillería empezó a jugar un papel relevante. En 1486, la artillería permitió la rápida conquista de villas fortificadas como Loja, Íllora, Moclín, Montefrío y Colomera.
La fe como motor de la guerra
Los Reyes Católicos justificaron el conflicto con la idea de “guerra justa” y “guerra santa”, reivindicando la recuperación de tierras “legítimamente cristianas”. Por su parte, los sultanes nazaríes invocaron el concepto coránico de yihad como defensa de la fe.
El asedio de Baza
En junio de 1489, Fernando sitió Baza, la más dura y larga de la guerra. Construyó dos campamentos reales en los flancos menos defendidos, taló los huertos para colocar la artillería y los conectó mediante una zanja con torres de defensa. El aislamiento forzó la rendición de la ciudad al final del año.
Fuentes: “History of Granada” (Sophie Makariou y Gabriel Martinez‑Gros, 2018); “History of the Reconquista” (Philippe Conrad, 1998).