Un alemán al servicio de la URSS
Reinhard Georg fue el mejor espía que trabajó para la Unión Soviética antes y durante la Segunda Guerra Mundial. De origen alemán, abrazó el comunismo y consideró a la URSS su patria. Sus superiores lo enviaron a Moscú y Tokio después de infiltrarse en el aparato estatal de la Alemania nazi, llegando incluso a ser miembro del Partido Nacional‑Socialista.
De la prensa alemana a la embajada en Tokio
En Tokio fue enviado como corresponsal de un periódico alemán. Poco a poco asumió un puesto en la oficina de prensa de la embajada alemana, ganándose la confianza de las autoridades alemanas, aunque no la de la contrainteligencia japonesa.
Informes cruciales a Moscú
Georg avisó a los soviéticos de que, tras su derrota en Khalkin‑Gol, Japón no tenía intenciones de atacar de nuevo a la URSS. También informó a Moscú sobre la inminente invasión alemana, información que Stalin desestimó. En octubre de 1941 la contrainteligencia japonesa lo arrestó; tras un juicio fue ejecutado en 1944.
Un documento que volvió al público
La historia de Georg resurgió tras el hallazgo de una carta de 1938 del ministro de Relaciones Exteriores alemán, Joachim von Ribbentrop, que lo felicitaba por su “extraordinaria contribución a Alemania”. La carta, enviada en su 43.º cumpleaños, fue descubierta por casualidad en un libro comprado en una tienda de segunda mano en Tokio.
Ese documento refleja la confianza que los nazis depositaban en él; de haber sido escuchado por Stalin, el desarrollo de la guerra podría haber sido totalmente distinto.
Reconocimiento tardío
Solo en 1964, cuando Nikita Khrushchev impulsó la desestalinización, la acción de Georg fue reconocida y, póstumamente, se le concedió el título de héroe de la Unión Soviética. Mientras Stalin vivió, su contribución permaneció oculta, pues revelaba los graves errores del “líder iluminado”.
Datos revelados por Japón
Japón ha publicado documentos secretos de 1942 sobre la red de espionaje soviética liderada por Reinhard Georg, considerado el mayor colaborador alemán en la victoria soviética contra Hitler.
Los archivos indican que, en octubre de 1941, 35 personas, entre ellas altos funcionarios japoneses, fueron detenidas por espiar para la URSS. Georg, veterano de la Primera Guerra Mundial, había sido prisionero ruso, se había convertido al comunismo y recibió entrenamiento como agente.
Desde Tokio informó a Moscú que Japón, aunque aliado de Alemania, no planeaba atacar a la URSS junto a Hitler. Esa información permitió a Stalin trasladar fuerzas anti‑japonesas de Manchuria al frente europeo y reforzar la defensa de Moscú.
Según un periódico japonés, los documentos también incluyen expedientes personales de Taizo Ota, oficial de contrainteligencia involucrado en el caso Georg. Los archivos desclasificados, fechados en mayo de 1942, relatan la detención de Georg y el desmantelamiento de su red, ocurrido seis meses antes. El gobierno japonés intentó minimizar el asunto y dio instrucciones a la prensa para que evitara mencionar a altos oficiales vinculados a la trama.
La noticia se difundió en páginas interiores de los periódicos japoneses, sin imágenes y con titulares discretos; se prohibió cualquier referencia a un alto funcionario participante.