Historia antigua

Mujeres destacadas de la década de 1780

Mujeres destacadas de la década de 1780
Autorretrato de Elisabeth Vigée Le Brun, 1790. Galería de los Uffizi, Florencia. Wikimedia Commons

El poder de la correspondencia privada

Marie Leprince de Beaumont (1711‑1780), francesa radicada en Londres, ideó los Magasins, breves diálogos educativos dirigidos a institutrices y maestras. Publicados según la edad, el sexo y la condición social de los alumnos, estos textos, patrocinados por la emperatriz de Rusia, se difundieron por toda Europa. Félicité de Genlis (1746‑1830), encargada de la educación de los príncipes y princesas de Orléans, alcanzó la fama con novelas morales como Adèle et Théodore ou Lettres d’éducation (1782) y su Théâtre destiné aux jeunes (1779‑1780). Louise d'Épinay (1726‑1783) recibió el premio de utilidad de la Academia Francesa en 1783 por sus Conversations d’Émilie, que reflejan su interés por la educación de su nieta.

El auge de la escritura en la vida cotidiana se debió, en parte, al impulso de la educación femenina. Las mujeres utilizaban la pluma para anotar pedidos, recetas o remedios caseros. La correspondencia privada floreció: cartas familiares informaban de nacimientos, aspiraciones y tertulias. Algunas mujeres convirtieron el diario en un espacio para expresar sus emociones más íntimas. En el siglo XVIII surgieron figuras femeninas célebres en ciencia, literatura, política y filosofía.

Retratos de mujeres extraordinarias

Émilie du Châtelet (1706‑1749) dominó lenguas clásicas, música y teatro, y se convirtió en la primera traductora de Newton al francés. Su obra sobre física la puso en contacto con científicos de toda Europa.

Germaine de Staël (1766‑1817), hija de protestantes suizos criada en París, destacó como escritora y crítica literaria. Comentó a Rousseau, publicó Delphine y Corinne, y difundió la cultura alemana en Francia con De l’Allemagne. Napoleón la despreciaba porque defendía la participación femenina en el debate público.

Manon Roland (Marie‑Jeanne Phlipon, 1754‑1793) se casó con el político Jean‑Marie Roland. Lectora voraz de Plutarco y Rousseau, apoyó la Revolución y colaboró en los discursos y cartas de su marido, ministro del Interior. Fue guillotinada en 1793, creyendo en la intervención de las mujeres en la esfera pública.

Sophie de Grouchy (1764‑1822), esposa del filósofo Condorcet, dirigió un influyente salón en el Hôtel des Monnaies. Tradujo el Tratado de los Sentimientos Morales de Adam Smith y, sobre todo, sus Cartas sobre la simpatía, aportando una reflexión original a la filosofía escocesa.

Salones de alta tecnología

Los salones, centro de la vida intelectual francesa en el siglo XVIII, reunían a hombres y mujeres de distintas clases para conversar y compartir ideas. No eran espacios democráticos, pero ofrecían una ficción de igualdad que favorecía la difusión del conocimiento ilustrado.

Entre las saloncinas más destacadas se encontraba la duquesa de Maine (1676‑1753), cuya residencia rivalizaba con Versalles y organizaba las famosas "noches de Sceaux". Otras, como la marquesa de Lambert, defendieron candidaturas de Montesquieu y d’Alembert a la Academia. Los salones también servían como vía de acceso a las sociedades científicas para extranjeros que buscaban ser invitados.

El cierre del paréntesis

Los encuentros se realizaban en hogares privados y dependían del carácter de la anfitriona. Desde la "canonisa rebelde" Madame de Tencin (1682‑1749) hasta Suzanne Necker (1737‑1794), la atmósfera variaba entre la franqueza y la restricción. Madame Geoffrin (1699‑1777) se convirtió en una verdadera mecenas: recibía pintores los lunes y literatos los miércoles, gestionaba pensiones, encargaba obras y apoyaba a los colaboradores de la Encyclopédie. Gracias a ella, muchos autores alcanzaron la independencia económica.

El siglo XVIII permitió, pese a la desigualdad social, que el talento femenino emergiera. La Revolución truncó la sociabilidad ilustrada y redujo a la mujer al rol de madre y esposa. En 1793, Olympe de Gouges fue ejecutada tras proclamar la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, una reivindicación que tardaría más de un siglo en retomarse.

Para profundizar
La fábrica de la intimidad: diarios y memorias de mujeres del siglo XVIII, C. Seth, Robert Laffont, 2013.
Diccionario de mujeres de la Ilustración, H. Krief y V. André (eds.), Honoré Champion, 2015.
Le monde des salons. Sociabilité et mondanité à Paris au XVIIIe siècle, A. Lilti, Fayard, 2005.

Cronología
1740 – Publicación de Instituciones de Física y Análisis de la filosofía de Leibniz por Émilie du Châtelet.
1756 – Lanzamiento en Londres de Children's Magazine, primer volumen de los éxitos pedagógicos de Marie Leprince de Beaumont.
1764 – Muerte de la marquesa de Pompadour, mecenas del arte y la literatura.
1783 – Élisabeth Vigée Le Brun y Adélaïde Labille‑Guiard son admitidas en la Real Academia de Pintura y Escultura.
1791 – Olympe de Gouges presenta la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana.
1793 – Cierre del Colegio Real de Saint‑Louis en Saint‑Cyr, fundado en 1684 para la educación de niñas nobles pobres.

Una mujer de letras traducida por toda Europa
Marie Leprince de Beaumont (1711‑1780), novelista, periodista y pedagoga, mostró la importancia de la mujer en la circulación del saber. Sus obras se leyeron en francés por todo el continente y fueron traducidas a ruso, español, italiano, alemán, sueco, danés, serbio, polaco, húngaro, checo y griego. En sus Magasins combinó discurso pedagógico y ficción, difundiendo ideas modernas como la fe en el progreso y la perfectibilidad humana. Logró vivir de su pluma, ejemplificando la profesionalización de la escritura femenina.