Introducción
Los Países Bajos Austríacos fueron unas provincias situadas en la parte sur de los Países Bajos, que comprendían gran parte de la actual Bélgica y Luxemburgo. Existieron entre 1713 y 1795 bajo el dominio de la Casa de Habsburgo.
Origen y adquisición
Tras la muerte sin descendencia del rey Carlos II de España en 1700, se desató la Guerra de Sucesión Española. El Tratado de Utrecht (1713) repartió los territorios españoles entre las potencias europeas y la Corona española pasó a manos del emperador Carlos VI, quien incorporó las provincias al Imperio Habsburgo bajo el nombre de Países Bajos Austríacos.
Administración y política
El tratado de Amberes (1715), también llamado Tratado de la Barrera, confirmó que la administración austriaca mantendría las instituciones locales y la autonomía de ciudades y estados, así como los privilegios de la Iglesia católica. Sólo se modificó la presencia de tropas holandesas para defender la región contra una posible invasión francesa.
El emperador Carlos VI intentó impulsar la economía mediante la creación de una compañía comercial, pero el proyecto fue bloqueado por los intereses holandeses y británicos y finalmente se disolvió.
Conflictos y guerras
Durante la Guerra de Sucesión Austriaca (1740‑1748), la hija de Carlos VI, María Teresa, enfrentó la pretensión prusiana y francesa. En 1744 los franceses invadieron Flandes y, salvo Limburg y Luxemburgo, ocuparon casi todo el territorio.
Tras la restitución austríaca en 1748, la región volvió a prosperar bajo el reinado de María Teresa, aunque la administración austriaca chocó con el carácter más republicano y autónomo de las provincias del sur.
Reformas de José II y la Revolución de Brabante
José II, heredero de María Teresa, intentó imponer ideas ilustradas: abolió órdenes religiosas contemplativas (1783), centralizó la educación, suprimió los privilegios señoriales y disolvió los consejos tradicionales (1787). Estas medidas generaron una fuerte resistencia que desembocó en la Revolución de Brabante (1789‑1790), donde los patriotas proclamaron una república breve que colapsó por conflictos internos y la presión austriaca.
Fin del dominio austríaco
En 1790 José II murió y su hermano Leopoldo II intentó reconciliarse ofreciendo restaurar los derechos locales, propuesta rechazada. La Revolución Francesa y las guerras subsiguientes llevaron a la ocupación francesa. El 1 de octubre de 1795 los Países Bajos Austríacos fueron anexados a la República Francesa.
Tras la derrota napoleónica, el territorio se incorporó al Reino Unido de los Países Bajos en 1815; en 1830 surgió la independencia de Bélgica, que se consolidó en 1831.