Galia Transalpina
En la antigüedad romana, la Galia Transalpina (latín: Gallia Transalpina) era el territorio situado al otro lado de los Alpes respecto a Italia. Limitaba al norte con el Rin, al oeste con el Atlántico, al sur con el Mediterráneo y los Pirineos, y al este con el territorio germánico.
Comprendía la mayor parte del territorio de la actual Francia, así como partes de Bélgica, Alemania, Países Bajos y Suiza.
Conquista romana
Los romanos llegaron por primera vez a la Galia Transalpina en 121 a.C., con el objetivo de someter a las tribus celtas que habitaban la costa mediterránea. La región fue completamente incorporada al Imperio durante las Guerras de las Galias (58‑50 a.C.), lideradas por Julio César.
División administrativa
Tras la victoria de César, el emperador Augusto reorganizó la zona. La parte costera, conocida como Galia Narbonense, se convirtió en una provincia senatorial con estrechos vínculos culturales y políticos con Italia.
El resto del territorio, llamado Galia Comata, se dividió en tres provincias imperiales: Belgica, Lugdunensis y Aquitania.