Introducción
Los jenízaros (en turco yeniçeri, «nueva milicia») fueron la unidad de infantería de élite del Imperio otomano. Su origen se remonta a la práctica de reclutar prisioneros de guerra que pasaban a ser botín del sultán.
Reclutamiento mediante el devşirme
Durante la expansión otomana en los Balcanes entre los siglos XIV y XV, bajo el mando de Muhammad II el Conquistador y culminando con Suleimán I el Magnífico, se institucionalizó el sistema del devşirme («recolección de niños»). Consistía en tomar a niños cristianos de aldeas balcánicas, trasladarlos a Anatolia, enseñarles turco y convertirlos al islam antes de incorporarlos al cuerpo militar.
Los niños eran reconocibles por sus ropas rojas y las bolsas que llevaban en los hombros durante el traslado. Tras un periodo de trabajo agrícola en distintas regiones de Anatolia, regresaban a Estambul para incorporarse a las filas de la milicia.
Entrenamiento y equipamiento
Los jenízaros recibían una formación rigurosa y estaban equipados con armas de primera línea: el sable curvo (kilij), la daga (yatagan) y, más tarde, los primeros fusiles (tüfek).
Organización interna
El cuerpo estaba estructurado jerárquicamente. En la cúspide estaba el agha, comandante del cuerpo, que asistía al Diván (gobierno imperial) junto al Gran Visir, ministros, gobernadores provinciales y el almirante jefe (Kapudan Paşa).
Los jenízaros formaban una casta militar con sus propias normas, símbolos y privilegios. Hasta el siglo XVI, los miembros activos debían permanecer célibes; solo al jubilarse podían contraer matrimonio. Además, solo los oficiales podían dejarse crecer la barba; los soldados de base solo podían llevar bigote.
Vida en el cuartel
El cuartel, llamado kışla, era el centro de su vida cotidiana. En él se hablaba más a menudo serbocroata que turco. Su símbolo era una olla (çömlek), equivalente al águila romana, que contenía la ración diaria y representaba la unidad del cuerpo. Cuando la olla se volcaba, era señal de descontento.
División en compañías
El cuerpo se dividía en compañías llamadas orte, cada una dirigida por un comandante conocido como çorba («sopa»), porque distribuía la comida a sus hombres. Existía también una compañía especial, la beuluk, encargada de la seguridad personal del sultán.
Privilegios
Como columna del imperio, los jenízaros gozaban de exenciones fiscales y, en materia judicial, eran juzgados por sus propios comandantes. Su principal deber era participar en campañas militares, aunque también tenían funciones de guardia y orden público.
Declive y abolición
El siglo XIX marcó el comienzo del fin de los jenízaros. El sultán Selim III (1789‑1804) intentó modernizar el ejército con una milicia entrenada por europeos bajo el nombre de «Nuevo Orden», lo que provocó una rebelión de los jenízaros que temían perder sus privilegios.
En 1804, los jenízaros capturaron al sultán y pusieron en el trono a Mustafa IV. Su reinado fue breve; en 1808 fue depuesto y sustituido por Mahmud II. Este último, apoyado por la corriente reformista que veía al Imperio como «rehén de Europa», redujo la influencia de la ulama y, en 1826, ordenó la masacre de los jenízaros, poniendo fin al cuerpo que había servido fielmente al sultán durante cinco siglos.