Los kurdos son un pueblo originario del Oriente Medio; se estima que alrededor de 30 millones de personas se identifican como kurdas en todo el mundo.
Durante la época del Imperio otomano‑turco no se les concedió un territorio propio y, tras la Primera Guerra Mundial, sus aspiraciones de Estado independiente fueron descartadas.
Hoy, además de buscar la autonomía, los kurdos están en la primera línea de la lucha contra el Estado Islámico.

Mapa que muestra la propuesta de un país llamado Kurdistán.
Orígenes y características de los kurdos
Los kurdos constituyen la cuarta etnia más numerosa del Oriente Medio, después de árabes, persas y turcos. Ya aparecen en relatos de la antigüedad, como los del historiador griego Jenofonte, y fueron descritos por Marco Polo en el siglo XIII. Saladino, uno de los grandes líderes musulmanes de las Cruzadas, también era kurdo.
La mayor parte de la población kurda se concentra en Turquía (≈ 14 millones), Irán (≈ 7 millones) e Irak (≈ 6 millones). También existen comunidades kurdas en Siria, Azerbaiyán y Rusia. En Europa, Alemania destaca con alrededor de un millón de kurdos, la mayoría de los cuales son ciudadanos turcos.
Una característica distintiva es su lengua, de origen iraní. Aunque tradicionalmente se ha escrito con alfabeto árabe, hoy en día la mayoría de los kurdos la utilizan con el alfabeto latino.
Religión kurda
Dentro de los 30 millones de kurdos se practican diversas religiones: islam, cristianismo y judaísmo. Un grupo que merece especial atención es el de los yazidíes, cuya fe combina elementos del islam, el judaísmo y el zoroastrismo.
Se estima que unos 700 000 kurdos son yazidíes, y la mayoría (≈ 500 000) vive en las montañas de Sinjar, cerca de Mosul, Irak. Creen en un único Dios creador, practican el bautismo y la circuncisión, y veneran a un ángel llamado Melek Tawus (Ángel Pavo real). Mientras los musulmanes sunitas lo consideran el diablo, los yazidíes lo ven como una manifestación divina.
Su costumbre de rezar orientados al sol ha generado malentendidos, pero para ellos el sol simboliza la bondad universal. Este símbolo también aparece en la bandera del Kurdistán iraquí.
Nacionalismo kurdo
El nacionalismo kurdo surgió a principios del siglo XX, cuando formaban parte del Imperio otomano. En 1910 se diseñó la bandera del futuro Estado kurdo y se demandó mayor autonomía.
El Tratado de Sèvres (1920) preveía la creación de un país kurdo, pero fue anulado por el Tratado de Lausana (1923) bajo la presión de Gran Bretaña y Turquía, dejando a los kurdos como minorías perseguidas.
En Turquía, el gobierno prohibió cualquier referencia a los kurdos, usando el eufemismo «turco de montaña» y prohibiendo su bandera, lengua y expresiones culturales. En respuesta, surgió el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), de ideología marxista‑leninista, que recurrió a la guerrilla.
Tras el fin de la Guerra Fría y la presión internacional, la situación cambió. En 2015, por primera vez, 80 kurdos fueron elegidos diputados en el Parlamento turco.
Kurdos en Irak
En el oeste de Irak, los kurdos han sido objeto de persecución desde la fundación del país. En 1970 se creó la Región Autónoma del Kurdistán, con capital en Erbil y una población de aproximadamente 7 millones.
En 1988, bajo el mandato de Saddam Hussein, la región sufrió un ataque químico durante la guerra Irán‑Irak. Tras la caída del dictador, los kurdos recuperaron su autonomía; hoy el ejército iraquí no puede entrar en la zona sin autorización.
Las abundantes reservas petroleras han impulsado un rápido desarrollo económico: aparecen modernos rascacielos, aeropuertos y otras infraestructuras que fortalecen la aspiración de un Estado propio.
Kurdos en la lucha contra el Estado Islámico

Soldados kurdos posan con la bandera del Kurdistán.
El ejército kurdo, conocido como los Peshmerga, lidera la ofensiva contra el Estado Islámico en el norte de Siria e Irak. A pesar de contar con recursos limitados y equipamiento obsoleto, han recuperado territorios y sufren altas bajas.
En 2016 EE. UU. firmó un acuerdo de cooperación con los Peshmerga para proporcionar apoyo logístico y entrenamiento.
Los Peshmerga aceptan la participación de mujeres en sus filas, algo poco común en la región y que ha sido destacado por los medios internacionales.
Su lucha persigue tres objetivos: lograr un Estado kurdo independiente, derrotar al Estado Islámico y desafiar el patriarcado presente en la sociedad.
El avance del Estado Islámico en territorios kurdos sirios resultó en la esclavitud de numerosas mujeres yazidíes.
Actualmente, los kurdos también participan activamente en la guerra civil siria.