La Reina Victoria (1819‑1901) fue monarca del Reino Unido e Irlanda desde 1837 hasta 1901, y Emperadora de la India entre 1876 y 1901.
Su reinado de 63 años coincidió con una gran expansión industrial y el surgimiento del Imperio Británico, con posesiones que abarcaban desde África hasta la India.
Infancia y educación
En un principio Victoria no estaba destinada a reinar. Su padre, el príncipe Eduardo, duque de Kent, era el cuarto hijo del rey Jorge III. Como sus tres tíos no tenían hijos legítimos, al nacer Victoria ocupó el quinto lugar en la línea sucesoria.

Tras la muerte de su padre en 1820 y la ausencia de nuevos descendientes en la familia, en 1830 fue declarada heredera presunta. A partir de entonces su educación quedó bajo la estricta supervisión de su madre y de una institutriz.
Sin embargo, la madre de Victoria y el secretario John Conroy intentaron mantener su influencia sobre la futura reina, llegando a intentar obligarla a firmar un documento que los nombrara como sus principales consejeros; ella se negó.
Con la muerte del rey Guillermo IV en 1837, la princesa Victoria ascendió al trono, iniciando el segundo reinado más largo de la historia británica.
Casamiento
En 1840 Victoria contrajo matrimonio con su primo, el príncipe Alberto de Sajonia‑Coburgo y Gotha (1819‑1861). La pareja, profundamente enamorada, vivió 21 años de unión y tuvo nueve hijos:
- Victoria (1840), Princesa Real, casada con el emperador alemán Federico III.
- Eduardo VII (1841), rey del Reino Unido y Emperador de la India, casado con la princesa Alexandra de Dinamarca.
- Alicia (1843), casada con Luis IV, Gran Duque de Hesse y del Rin.
- Alfredo (1844), duque de Edimburgo y de Sajonia‑Coburgo y Gotha, casado con la gran duquesa María de Rusia.
- Helena (1846), casada con el príncipe Christian de Schleswig‑Holstein.
- Luisa (1848), casada con John Campbell, noveno duque de Argyll.
- Arthur (1850), duque de Connaught, casado con la princesa Luisa Margarita de Prusia.
- Leopoldo (1853), duque de Albany, casado con la princesa Helena de Waldeck‑Pyrmont.
- Beatriz (1857), casada con el príncipe Enrique de Battenberg.

El príncipe Alberto
Alberto se convirtió en un gran consejero de la monarca y protector de las artes y las ciencias emergentes.
Una de sus iniciativas más destacadas fue la organización de la Gran Exposición Universal de Londres en 1851, una feria que mostró los principales avances tecnológicos de la época.
Fundó el Imperial College, la primera institución británica dedicada a la enseñanza de la ciencia, y supervisó la organización y restauración de las pinturas de la Colección Real.
Con una sólida formación musical, Alberto era organista y cantante; como mecenas de la Academia de Música Antigua y de la Philharmonic Society amplió el repertorio de ambas orquestas.
Defendió la abolición de la esclavitud y la mejora de la vivienda y la salud de la clase trabajadora, participando activamente en numerosas asociaciones benéficas.
Su muerte en 1861 sumió a la reina en un largo periodo de retiro de la vida pública.
Era victoriana
El extenso reinado de Victoria dio nombre a la Era Victoriana, caracterizada por innovaciones tecnológicas, lucha contra la esclavitud y una moral conservadora, especialmente en lo relativo a los derechos de la mujer.
Arte
Gran parte de la época estuvo influida por el Romanticismo, corriente que surgió a finales del siglo XVIII y perduró hasta mediados del XIX.
Se produjo una revalorización de los mitos medievales como el rey Arturo, del arte gótico y de la arquitectura de la Edad Media; incluso la familia real restauró varios castillos.
Innovaciones tecnológicas
En el siglo XIX Inglaterra lideró la construcción de ferrocarriles; la propia reina fue la primera monarca en viajar en tren. El telégrafo acortó distancias y conectó distintas regiones del país.
La apertura del Canal de Suez en 1869 redujo significativamente el trayecto entre Europa y Asia, consolidando la presencia británica en África y el continente asiático.
Economía
El aumento de los precios de los arrendamientos rurales provocó un gran éxodo del campo. Ciudades industriales como Manchester y Sheffield cuadruplicaron su población en apenas cincuenta años.
Las fábricas funcionaban bajo una estricta organización horaria, donde la rapidez y la productividad eran esenciales.
Este rápido crecimiento generó graves problemas sociales: falta de viviendas, escuelas y hospitales, y ausencia de protección para trabajadores que laboraban más de doce horas diarias.
Política
Durante el reinado de Victoria se sentaron las bases de la monarquía constitucional británica. El monarca debía mantenerse neutral, evitar expresar opiniones políticas en público y ganarse el apoyo de sus súbditos mediante actos de beneficencia y cultura.
Siguiendo el consejo de su esposo, Victoria se retiró de los debates parlamentarios en público, aunque continuó influyendo en la política de manera privada, práctica que perdura en el sistema político británico.
Por ejemplo, a través de su correspondencia y los lazos familiares con otras casas reales, contribuyó a evitar un conflicto entre Francia y el Imperio Alemán en 1875.
Curiosidades
- Victoria popularizó el uso del blanco en el vestido de boda; eligió ese color para resaltar el bordado y prohibió que sus invitadas usaran blanco.
- Fue la primera monarca británica en celebrar los Jubileos de Oro y de Diamante (1887 y 1897). Este récord se mantuvo hasta 2018, cuando su tataranieta, la reina Isabel II, lo superó.
Lee más:
- Revolución Industrial inglesa
- Independencia de la India
- Reino Unido
- Neocolonialismo
- Imperialismo en África