Colonización británica en la India
La India siempre atrajo a pueblos vecinos por sus riquezas naturales y la fertilidad de sus suelos, lo que la convirtió en objetivo de invasiones. En la península coexistían miles de grupos étnicos, distintas religiones, lenguas y un rígido sistema de castas.
Con la llegada del Imperio mongol musulmán y, a partir del siglo XVI, de los europeos, la historia del subcontinente cambió drásticamente. En 1600 llegaron los representantes de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales para comerciar. Un siglo después ya controlaban enclaves en Bombay, Madras y Calcuta.
Los franceses intentaron también establecerse, pero fueron expulsados por los británicos en 1755, lo que permitió a Gran Bretaña anexar Punjab y Delhi y proclamarse señor de la India.
La colonización no fue pacífica; hubo revueltas como la de los sepoys. En 1877 la reina Victoria fue declarada Emperadora de la India, y a partir de entonces se implantaron instituciones británicas: colegios mixtos, universidades, servicios postales y telegráficos, ferrocarriles, clubes aristocráticos y, sobre todo, el idioma inglés, que se convirtió en lengua común en un país con más de 200 dialectos.
Durante el dominio británico la India estaba dividida en dos realidades:
- India administrada directamente desde la capital, Nueva Delhi.
- Un mosaico de 565 principados gobernados por maharajás y rajas, que cedían a los británicos la defensa y la política exterior a cambio de autonomía interna.
Diversidad religiosa
En la India coexistían varias religiones, entre ellas el hinduismo y el islam, que eran las más numerosas y a menudo enfrentadas. Los musulmanes, que habían disfrutado de privilegios durante el Imperio mongol, veían al británico como una amenaza a su educación y fe. Los hindúes, en cambio, aceptaron la educación inglesa y se convirtieron en la base de la administración colonial.
Camino hacia la independencia
Los hindúes educados en universidades inglesas comenzaron a cuestionar su papel al servir a un poder extranjero. En 1885 fundaron el Congreso Nacional Indio, apoyado por liberales británicos, para demandar mayor autonomía.
Entre sus líderes surgieron Mahatma Gandhi, abogado que promovió la resistencia no violenta, y Jawaharlal Nehru, quien más tarde sería el primer ministro de la India independiente.
Política de no violencia
Tras la Primera Guerra Mundial, Gandhi impulsó tres campañas principales contra el dominio británico:
- 1919: huelga general de sectores como transporte y limpieza.
- 1920‑1922: resistencia pacífica, incluido el boicot a las elecciones.
- 1930‑1934: desobediencia civil, destacando la Marcha de la Sal, donde Gandhi y sus seguidores produjeron y vendieron sal, prohibida a los indios.
Estas acciones llevaron a múltiples encarcelamientos de Gandhi, Nehru y otros líderes.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la presión india alcanzó su punto máximo. El gobierno británico, consciente de que la independencia era inevitable, decidió negociar una salida.
El último virrey, Lord Louis Mountbatten, supervisó la transición. Surgieron dos corrientes principales:
- Gandhi defendía una India unida.
- Los musulmanes, liderados por Muhammad Ali Jinnah, exigían un estado separado: Pakistán.
Con el respaldo británico, la propuesta de partición se impuso, provocando masivos desplazamientos y violencia entre hindúes y musulmanes. El 15 de agosto de 1947 se proclamó la independencia de la India, aunque la ceremonia se realizó la noche del 14 al 15 de agosto.
Gandhi fue asesinado en 1948 por un extremista hindú que rechazaba su visión de una India plural. Nehru asumió la presidencia del Consejo de Ministros y permaneció en el cargo hasta 1964.
Conclusión
Hoy la India es uno de los países más poblados del mundo, con una enorme diversidad étnica, religiosa y lingüística. Los problemas heredados del periodo colonial persisten, como la disputa fronteriza con Pakistán sobre Cachemira, que también involucró a China en la década de 1960. En los años setenta, el antiguo Pakistán Oriental se convirtió en Bangladesh.
La independencia de la India marcó el inicio de una nueva era, pero también dejó desafíos estructurales que continúan moldeando su historia.