El 18 de Brumario fue un golpe de Estado liderado por Napoleón Bonaparte los días 9 y 10 de noviembre de 1799 en Francia.
¿En qué consistió el golpe del 18 de Brumario?
Se trató de una maniobra política destinada a garantizar el ascenso al poder de los girondinos, la alta burguesía francesa.
Al mismo tiempo buscó contener a los jacobinos, preservar los logros de la Revolución Francesa y poner fin a la guerra contra los países contrarios a los ideales revolucionarios.
Con el golpe se derrocó el Directorio y se instauró el Consulado, marcando el inicio de la dictadura del general Napoleón Bonaparte (1769‑1821).
El nombre proviene del segundo mes del calendario revolucionario francés, Brumario, dedicado a la niebla.
Contexto del golpe del 18 de Brumario
Las conquistas militares habían fortalecido enormemente al ejército. Ante los conflictos internos del Directorio entre diversas facciones, parecía que sólo las fuerzas armadas podían garantizar la gobernabilidad en Francia.
La burguesía temía que sus logros sociales y económicos se vieran amenazados por grupos que abogaban por el retorno del absolutismo. Además, existía el peligro real de una nueva invasión por parte de la Segunda Coalición (Inglaterra, Austria, Imperio ruso, entre otros).
Estos factores impulsaron el apoyo popular al golpe del 18 de Brumario y a la posterior dictadura de Napoleón.
Napoleón y el golpe del 18 de Brumario
Napoleón Bonaparte fue uno de los militares más destacados de la era revolucionaria, logrando victorias contra varias naciones que combatían a Francia. Cada vez se interesó más por la política y rechazó el Terror instaurado por Robespierre.
Junto al abad Sieyès, planeó un golpe para salvaguardar los avances de la Revolución Francesa.
Así, Napoleón depuso al Directorio con una columna de granjeros e instauró el Consulado, un régimen en el que tres cónsules —Bonaparte, Sieyès y Pierre‑Roger Ducos— compartirían el poder.
Una nueva constitución
El trío redactó una nueva constitución que nombró a Napoleón como Primer Cónsul por diez años.
Este documento, a veces llamado la "Carta Magna", le concedió amplios poderes dictatoriales: nombrar a los principales cargos públicos y legislar. No hacía referencia a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
La constitución vigió hasta 1804, cuando Napoleón se proclamó Emperador y fundó el Imperio.
Consecuencias del 18 de Brumario
Con el golpe, Napoleón estableció una dictadura en la que el poder se concentró en su persona.
Intentó conciliar las distintas facciones políticas: restableció la libertad de culto, concedió amnistía a los emigrados nobles, promulgó el Código Civil, creó el Banco de Francia, entre otras reformas.
No obstante, el Senado quedó reducido a un órgano consultivo y se suprimió la elección de jueces, medida contraria a los principios revolucionarios.
El Consulado culminó con la creación del Imperio napoleónico, inaugurando una nueva dinastía bonapartista al frente de Francia.
El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, de Karl Marx
La expresión "18 de Brumario" pasó a ser sinónimo de golpe de Estado dentro de un proceso revolucionario.
El historiador y filósofo Karl Marx tituló una de sus obras "El 18 de Brumario de Luis Bonaparte", donde analizó los movimientos políticos en Europa entre 1848 y 1851.
Marx explicó cómo el sobrino del general Napoleón, Luis Bonaparte, logró restaurar la monarquía pese a ser presidente de la República y proclamarse emperador.
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