El salazarismo es una de las denominaciones del "Estado Novo" portugués (1926‑1974), un régimen político encabezado por António de Oliveira Salazar (1889‑1970).
Características del Salazarismo
El Estado Novo se proclamó el 28 de mayo de 1926 tras un golpe de Estado militar. Puso fin al liberalismo en Portugal e instauró un periodo de 41 años con rasgos fascistas como el corporativismo y el anticomunismo.
Durante esos cuatro decenios Salazar lideró el gobierno durante 35 años; por eso el régimen también se conoce como salazarismo.
Sus rasgos principales fueron:
- Nacionalismo
- Tradicionalismo
- Corporativismo
- Autoritarismo
- Undemocrático
- Colonialismo
- Anticomunismo
- Antiparlamentarismo
Política
Durante el Estado Novo el Presidente de la República era elegido por siete años y designaba al Presidente del Consejo de Ministros, cargo que ocupó exclusivamente Salazar hasta su dimisión por enfermedad.
Salazar concentró los poderes ejecutivo y legislativo, acumulando en ocasiones ministerios como el de Colonias y el de Guerra.
Se prohibieron los sindicatos profesionales y las huelgas, se suprimieron los partidos políticos y se implantó el modelo de partido único bajo la Unión Nacional.
El régimen mantuvo una estrecha relación con la Iglesia Católica, que quedó exenta de tributos y garantizó su presencia en la educación pública.
Nacionalismo
Para proyectar la unidad portuguesa se organizó la Exposición del Mundo Portugués en 1940, en el barrio de Belém (Lisboa). El objetivo era mostrar un país grande y pacífico en medio del caos de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy aún se pueden visitar edificaciones de esa exposición, como el Padrão dos Descobrimentos y el Jardim da Praça do Império.
El Estado insistió en mantener sus colonias en África y Asia pese a la presión de la ONU y las potencias occidentales. Sólo después de una guerra sangrienta las colonias africanas alcanzaron la independencia.
Represión
Como en todo régimen totalitario, el Estado construyó aparatos represivos para controlar a la población.
Se censuró la prensa, prohibiéndose cualquier difusión de ideas modernas o liberales, y se confiscaron libros y publicaciones consideradas subversivas.
La policía política, conocida como PIDE (Polícia Internacional e de Defesa do Estado), se encargó de torturar y encarcelar a los opositores, muchos de los cuales fueron enviados a colonias penales.
Propaganda
El lema del salazarismo era "Dios, Patria, Familia" y se difundía a través de la educación pública, organizaciones juveniles, medios de comunicación y eventos oficiales.
En 1936 se creó la Legião e a Mocidade Portuguesa, una asociación que reunía a niños y jóvenes para adoctrinarlos bajo los principios salazaristas.
La Legión funcionó como una organización paramilitar que garantizaba el régimen mediante la violencia y la manipulación de elecciones.
La propaganda del Estado Novo era sumamente eficaz; el propio nombre del régimen pretendía insinuar una nueva era para el país. Salazar se presentaba como el líder ideal y su imagen estaba omnipresente.
Contexto histórico del salazarismo
En 1910 se derrocó la monarquía en Portugal, dando paso a la Primera República (1910‑1926), un periodo de gran inestabilidad política y de una desastrosa participación en la Primera Guerra Mundial.
El 28 de mayo de 1926 se produjo la Revolución Nacional, iniciando la Segunda República o "Nuevo Estado", con el ejército al frente del poder.
En 1928 el profesor universitario António de Oliveira Salazar fue nombrado Ministro de Finanzas. Implementó una política de austeridad que redujo el gasto público, aumentó los impuestos y sanó las finanzas del Estado, ganando así influencia dentro del gobierno militar.
Gobierno de Salazar
Con su prestigio en ascenso, Salazar fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros en julio de 1932.
Al año siguiente se aprobó una nueva Constitución que otorgaba amplios poderes al Presidente del Consejo, ampliaba el voto femenino y concedía beneficios sociales como viviendas públicas.
Durante la década de 1940 Portugal se mantuvo neutral en la Segunda Guerra Mundial, aunque cedió bases militares en los Azores a Reino Unido y EE. UU.
Ese mismo periodo se firmó el Concordato entre la Santa Sede y Portugal, que aseguraba la colaboración del Estado con la Iglesia sin romper la separación formal.
En 1949 el régimen confirmó su carácter anticomunista al aliarse con EE. UU. y entrar en la OTAN.
Los años 60 estuvieron marcados por las guerras coloniales en Angola, Cabo Verde, Guinea, Santo Tomé y Príncipe, Timor Oriental y Mozambique, lo que provocó un grave desgaste económico y social.
En 1968, por enfermedad, Salazar fue sustituido por Marcelo Caetano.
El régimen salazarista llegó a su fin el 25 de abril de 1974, cuando el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) lideró la Revolución de los Claveles.
Salazarismo y la Revolución de los Claveles
El Estado Novo colapsó ante la falta de apoyo popular, agotado por las guerras coloniales. Las fuerzas armadas tomaron Lisboa y otros puntos estratégicos con amplio respaldo ciudadano.
La revolución se desarrolló pacíficamente; sólo se registraron cuatro muertos durante el levantamiento conocido como la Revolución de los Claveles.
Salazarismo y el franquismo
Mientras Salazar gobernaba en Portugal, en la vecina España surgía un proceso similar bajo el general Francisco Franco (1939‑1975). El franquismo compartía rasgos antidemocráticos, autoritarios, anticomunistas y represivos con el salazarismo.
Franco permaneció en el poder hasta su muerte en 1975.
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