Historia antigua

La Religión en Esparta: cultos, sacrificios y tradiciones arcaicas

En Esparta la religión ocupaba un lugar más relevante que en cualquier otra polis griega. La gran cantidad de templos y santuarios lo evidencia: 43 templos dedicados a divinidades, 22 a héroes, unas quince estatuas de dioses y cuatro altares. Además, los numerosos monumentos funerarios dentro de las murallas –como los de Licurgo, Leónidas I y Pausanias I– también servían como lugares de culto.

Cultos y deidades

Las diosas tenían una presencia destacada: de los 50 templos que menciona Pausanias, 34 estaban dedicados a figuras femeninas. Atenea, bajo innumerables epítetos, era la más venerada. Apolo contaba con pocos templos, pero su papel era esencial en todas las fiestas espartanas; el monumento religioso más importante de Laconia es el trono de Apolo en Amycleia.

Un rasgo peculiar es el culto a los héroes de la Guerra de Troya. Según Anaxágoras, Aquiles era “honrado como un dios” y poseía dos santuarios. También se rendía culto a Agamenón, Casandra (bajo el nombre de Alexandra), Clitemnestra, Menelao y hasta a Helena.

Los Dióscuros, Cástor y Pólux, eran considerados “guardianes de Esparta”. La tradición los sitúa como nacidos en la ciudad y su dualidad recuerda la de los reyes. Se les atribuyen numerosos milagros, especialmente en la defensa de los ejércitos espartanos, acompañando a los reyes en campaña.

Hércules era visto como un héroe nacional. Se dice que ayudó a Tíndaro a recuperar el trono y que construyó el templo de Asclepio en la ciudad. Sus Doce Trabajos aparecen con frecuencia en la iconografía espartana, y se le asocia con la juventud.

Sacrificios y señales divinas

Los sacerdotes gozaban de gran autoridad, y los propios reyes ejercían funciones sacerdotales, encargándose de los sacrificios públicos, cruciales en tiempos de guerra. Antes de una expedición se sacrificaba a Zeus Ágetor; al cruzar la frontera, a Zeus y Atenea; y antes de la batalla, a Ares Enyalios. El respeto a los ritos y a los augurios era tal que los espartanos abandonaban la lucha ante malos presagios o fenómenos como terremotos.

Características arcaicas

La religiosidad espartana conserva rasgos arcaicos. Persisten cultos no antropomórficos, como el de las Boiai en Laconia, que veneran un mirto bajo el nombre de Artemisa sôteira. Pausanias menciona quince xoanas en Laconia, seis de ellas en Esparta: estatuas de madera crudas que preceden a la religión olímpica. El archaísmo también se refleja en festividades como la Gimnopaeidia, la Híacintia y la Carneia, y en sacrificios singulares, como la ofrenda de caballos a Helios en el Monte Taigeto.


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