No existe evidencia que indique que un cuerpo se descomponga después de 3000 años. De hecho, bajo condiciones adecuadas, los restos pueden permanecer intactos durante mucho más tiempo.
Un ejemplo destacado es el de Ötzi, el Hombre de Hielo, que murió hace más de 5300 años y cuyo cuerpo sigue sorprendentemente bien conservado.