Los musulmanes de diversas islas del archipiélago indonesio, como Java, presentan diferencias notables respecto a sus contrapartes de Arabia y Asia Occidental.
En muchas de estas comunidades la autoridad tradicional era matriarcal; al adoptar el islam mantuvieron la preeminencia de la mujer sobre el hombre. Por ejemplo, el derecho a solicitar el divorcio corresponde a la mujer, no al esposo.
A diferencia de los musulmanes de Arabia, que rechazan cualquier forma de idolatría, en algunas islas de Indonesia persiste la veneración de ídolos y la producción de esculturas. Por eso aún se descubren numerosos artefactos antiguos y contemporáneos en la región.