Origen y propósito
La guillotina se diseñó en la Francia del siglo XVIII como una forma supuestamente más humana de pena capital. Su objetivo era garantizar una muerte rápida y sin sufrimiento, evitando los métodos tradicionales más brutales.
Principio mecánico
El aparato consta de una hoja pesada de acero suspendida mediante un sistema de polea y cuerda. La hoja está asegurada por un trinquete que la mantiene en posición elevada hasta que el verdugo acciona la cuerda.
Procedimiento de ejecución
1. El condenado se coloca de rodillas, con el cuello apoyado en una tabla de apoyo situada justo bajo la hoja.
2. El verdugo tira de la cuerda; el trinquete se libera y la hoja cae con gran velocidad, impulsada por su peso y la gravedad.
3. En un solo golpe la cabeza del condenado se separa del cuerpo.
4. La cabeza cae en una cesta o recipiente ubicado bajo la guillotina para su recogida.
5. Después del golpe, el verdugo limpia la hoja y la vuelve a colocar en posición de reposo para la siguiente ejecución.
Uso histórico
Durante la Revolución Francesa y los años posteriores, la guillotina se utilizó en ejecuciones públicas, a menudo frente a multitudes bulliciosas. El verdugo debía actuar con rapidez para evitar ser agredido por la audiencia.
El último uso oficial de la guillotina en Francia ocurrió en 1977, con la ejecución de Hamida Djandoubi, considerado el último caso de pena de muerte ejecutada mediante este método. Hoy la guillotina es vista como un símbolo de barbarie y está prohibida.