Vivienda de los más necesitados
En la Edad Media, la población más pobre nunca habitó dentro de los castillos. Tras ser desalojados de los feudos o de los terrenos controlados por la nobleza, se vieron obligados a buscar refugio en construcciones precarias.
Los hogares típicos eran chozas de madera o barro, cabañas de una sola habitación y pequeñas casas construidas con materiales de bajo costo. Estas viviendas carecían de aislamiento, saneamiento y a menudo estaban agrupadas en barrios marginales cercanos a las murallas de la ciudad.
La falta de recursos también limitaba el acceso a servicios básicos, lo que hacía que la vida diaria estuviera marcada por la vulnerabilidad y la constante lucha por la supervivencia.