Historia antigua

La Asamblea Legislativa y la caída de la monarquía (octubre 1791‑septiembre 1792)

La Asamblea Legislativa y la caída de la monarquía (octubre 1791‑septiembre 1792)
La Asamblea Legislativa se constituyó el 1 de octubre, elegida por sufragio universal. Reflejaba las tendencias políticas de la Convención: 264 feuillantes, 350 imparciales y 136 jacobinos (girondinos y montañeses). En ese momento Francia vivía intensas tensiones internas; realistas y revolucionarios se armaban y la emigración, en aumento desde Varennes, generaba inseguridad, aprovechada por los partidarios de la Revolución.

El gobierno de Luis XVI y las primeras leyes

A partir de octubre de 1791 Luis XVI tuvo que formar un gabinete, de tendencia feuillante, que pronto entró en conflicto con la Asamblea, vigilada por la municipalidad lista para provocar disturbios. En noviembre la Asamblea aprobó medidas clave: la ley de los emigrantes (obligaba a regresar antes del 1 de enero de 1792 bajo pena de confiscación) y la ley de los sacerdotes refractarios (juramento cívico en ocho días, con pérdida de pensión y sospecha). Luis XVI vetó ambas, lo que irritó a la Asamblea y llevó al impeachment de Lessart, obligando al rey a nombrar un gabinete de inspiración girondina.

La guerra contra la monarquía europea

El nuevo gabinete impulsó la declaración de guerra a la monarquía europea, una medida que, paradójicamente, también había sido deseada por el propio Luis XVI, quien esperaba una derrota francesa que frenara la Revolución. La iniciativa también contaba con el apoyo de La Fayette y jóvenes oficiales que esperaban una victoria que detuviera el radicalismo de 1792. En contraste, la izquierda, representada por Robespierre, prefería combatir primero a los “enemigos internos”. Los primeros combates fueron desastrosos, con graves reveses en la frontera belga.

Medidas contra los sacerdotes y la guardia real

Comprendiendo los deseos reales, la Asamblea, en primavera de 1792, aprobó tres decretos: deportación de los sacerdotes refractarios, destitución de la guardia constitucional del rey y creación en París de un campamento de 20 000 federados. Luis XVI sólo firmó la destitución; el gabinete girondino renunció y fue sustituido por uno fiel a los feuillantes.

La insurrección del 20 de junio de 1792

El 20 de junio, bajo el pretexto de conmemorar el juramento del juego de pelota y presentar una petición, se organizó una gran manifestación popular destinada a presionar al rey para que revocara su veto sobre los decretos de los sacerdotes y la guarnición de federados. La protesta se convirtió rápidamente en motín; una muchedumbre irrumpió en el Tívoli, pero tras un día de violentos disturbios Luis XVI se mantuvo firme.

El camino hacia la caída de la monarquía

Tras este fracaso, la Comuna de París preparó un nuevo asalto. Dos acontecimientos favorecieron la ofensiva: el decreto de la Asamblea Legislativa que declaró la “patria en peligro” (11 de julio de 1792) y el manifiesto de Brunswick, un ultimátum que exigía el cese de toda violencia contra la familia real. Este mensaje, proveniente del exterior pero inspirado en los acontecimientos del Tívoli, avivó la llama revolucionaria. Los suburbios parisinos, nuevamente desbordando la Asamblea, se preparaban para asestar el golpe final a la monarquía.

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