El período Neolítico (8000 a.C. – 5000 a.C.), también llamado Edad de la Piedra Pulida, es la segunda etapa de la prehistoria y se caracteriza por el desarrollo de sociedades agro‑pastoriles.
Dolmen Poulnabrone, portal de tumba neolítica, Irlanda
Se le denomina Edad de la Piedra Pulida porque los instrumentos comenzaron a fabricarse mediante el pulido de la piedra y el afilado de sus bordes.
En contraste, el período anterior, el Paleolítico, se conoce simplemente como Edad de Piedra, ya que allí la piedra no recibía este tratamiento. El término neolítico proviene del griego neo (nuevo) y lithos (piedra), es decir, “piedra nueva”.
En términos climáticos y geológicos, el Neolítico estuvo marcado por un notable aumento del nivel del mar y la aparición de desiertos, lo que obligó a muchas poblaciones a trasladarse y asentarse cerca de los ríos.
Divisiones de la Prehistoria
La prehistoria, la época más antigua de la historia humana, se divide en tres grandes períodos o edades, que abarcan desde la aparición del ser humano hasta la invención de la escritura:
- Paleolítico o Edad de Piedra Tallada (desde los primeros homínidos hasta 8000 a.C.)
- Neolítico o Edad de la Piedra Pulida (8000 a.C. – 5000 a.C.)
- Edad de los Metales (5000 a.C. – aparición de la escritura, alrededor de 3500 a.C.)
Características principales
El Neolítico está estrechamente ligado a la sedentarización del ser humano y, por consiguiente, al desarrollo de la agricultura y la ganadería.
Este cambio de estilo de vida marcó el inicio de la llamada Revolución Neolítica o Revolución Agrícola y Pastoral, en la que el hombre empezó a cultivar plantas y a domesticar animales.
A diferencia del Paleolítico, donde los grupos eran nómadas cazadores‑recolectores, en el Neolítico las comunidades se establecieron en aldeas permanentes.
El trabajo de la tierra, la producción de alimentos (trigo, arroz, maíz, yuca, papa, etc.) y la cría de animales (bueyes, cerdos, ovejas, caballos, etc.) favorecieron el crecimiento demográfico.
Gracias al dominio de técnicas agrícolas y pastoriles, los pobladores pudieron almacenar alimentos y sobrevivir a las épocas de escasez, lo que mejoró la esperanza y la calidad de vida en comparación con el período anterior.
No obstante, algunos historiadores señalan que la vida en los asentamientos pudo reducir la esperanza de vida de ciertos grupos, al favorecer la propagación de enfermedades y epidemias, y en comunidades basadas exclusivamente en cereales, se observaron deficiencias nutricionales.
Es importante aclarar que este proceso de transformación fue gradual; no todos los individuos dejaron de ser nómadas, cazadores o recolectores de inmediato.
Entre las principales innovaciones técnicas del Neolítico se encuentran:
- Producción de herramientas de piedra pulida (cuchillos, hachas, azadas).
- Construcción de viviendas con madera, piedra, barro y materiales vegetales.
- Fabricación de objetos cerámicos para cocinar y almacenar alimentos.
- Desarrollo del tejido con fibras vegetales y pieles de animales.
Alrededor del 4000 a.C., al final del Neolítico, comienza el desarrollo de la metalurgia con la producción de cobre, bronce y, posteriormente, hierro, que poco a poco sustituyó a la piedra como principal materia prima.
Arte en el período Neolítico
Las nuevas técnicas de pulido de piedra permitieron la creación de objetos cerámicos y de piel animal con una mayor elaboración estética. Aunque la mayoría de estos objetos tenían un carácter utilitario (transportar alimentos, bebidas o ropa), algunos adquirieron un valor simbólico y religioso, como amuletos y símbolos cultuales.
Estos objetos religiosos se empleaban en rituales y cultos, imbuyéndolos de un carácter mágico y sobrenatural.
Además, el hombre neolítico empezó a construir refugios y casas, convirtiéndose en los primeros arquitectos de la humanidad.
Para profundizar, consulte:
- Arte en el período Neolítico
- Arte en la Prehistoria
- Prehistoria: períodos y características