La Revolución agrícola fue un periodo de transformación del sistema de producción en Europa entre los siglos XVIII y XIX, conocido también como la segunda revolución agrícola.
La primera revolución agrícola ocurrió hace unos 10 000 años, en el periodo Neolítico, cuando la humanidad pasó del modo de vida de cazadores‑recolectores a la agricultura.
Resumen
La revolución agrícola contemporánea surgió gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que mejoraron las técnicas agrícolas tradicionales. El objetivo principal era incrementar la producción y la productividad.
Los resultados se obtuvieron mediante prácticas como la rotación de cultivos, la diversificación de semillas y la optimización del espacio destinado al ganado.
En Inglaterra, una legislación permitió la compra de campos comunales por parte de la alta burguesía, obligando a los pequeños agricultores a emigrar a las ciudades. Estos migrantes se convirtieron luego en la mano de obra de las fábricas durante la Revolución Industrial.
Mejoras en la agricultura
- Uso de caballos, que aumentaron la productividad y redujeron la dependencia de la fuerza humana desde la siembra hasta la cosecha.
- Plantación a gran escala de nuevos cultivos, como la patata y el maíz.
- Restricción de las tierras comunes para los pequeños agricultores.
- Concentración de la tierra en grandes latifundios.
- Climas favorables que facilitaron la adopción de cultivos más accesibles.
- Incremento de la actividad ganadera.
- Mejora del rendimiento general.
- Cambios en los patrones de propiedad.
- Inversión en investigación para evitar el empobrecimiento del suelo.
- Producción de nutrientes y fertilizantes para enriquecer la tierra y asegurar la alimentación.
Revolución agrícola en el periodo Neolítico
El periodo Neolítico (aprox. 8000‑5000 a.C.) marca la primera revolución agrícola. En esta época el ser humano descubrió el fuego, lo que permitió controlar técnicas de producción de alimentos.
Se perfeccionaron las herramientas rudimentarias del Paleolítico para el trabajo agrícola, de ahí el nombre de “Revolución Neolítica”. Además, se inició la domesticación de animales, reduciendo la necesidad de desplazarse en busca de agua y alimentos.
Revolución urbana
Las comunidades agrícolas surgidas en el Neolítico dieron origen a los primeros centros urbanos. Al dejar de ser nómadas, las tribus se concentraron alrededor de la actividad agrícola, lo que se conoce como la revolución urbana.
Las primeras ciudades autosuficientes aparecieron en el sur de Mesopotamia.
Revolución industrial
La Revolución Industrial tuvo lugar en Inglaterra durante el siglo XVIII y se caracterizó por la sustitución del trabajo manual por la maquinaria.
Entre sus consecuencias destacan la crisis del Antiguo Régimen, la consolidación del capitalismo industrial y el fin de la Edad Media.
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