Historia antigua

¿Cómo socavó la Revolución Gloriosa el derecho divino de los reyes?

Supremacía del Parlamento

La Revolución Gloriosa consolidó la supremacía del Parlamento sobre el monarca. El Bill of Rights de 1689 estableció que el rey no podía promulgar ni suspender leyes sin el consentimiento parlamentario, limitando así su poder y demostrando que la autoridad reside en los representantes del pueblo, no en el derecho divino.

Derecho a destituir al monarca

Se afirmó que un monarca que violara las leyes y los principios constitucionales podía ser depuesto. La destitución de Jacobo II y la invitación a su hija María y a Guillermo de Orange para asumir el trono son ejemplos claros de este principio, que cuestiona la idea de que los reyes responden solo ante Dios.

Rechazo de las doctrinas del derecho divino

Tras la revolución, el pensamiento político y religioso cambió. Las doctrinas que sostenían que los reyes eran designados por Dios perdieron fuerza, mientras que la noción de que los monarcas estaban sujetos a la ley ganó predominio.

Establecimiento de la monarquía constitucional

Se creó un nuevo marco constitucional que redefinió la relación entre el monarca, el Parlamento y el pueblo. El poder del soberano quedó limitado y se introdujeron garantías para proteger los derechos y libertades individuales, asegurando que el rey estuviera sujeto al Estado de derecho.

Al desafiar el poder absoluto, instaurar la soberanía parlamentaria y rechazar el derecho divino, la Revolución Gloriosa sentó las bases de una monarquía limitada y de principios democráticos que influirían en el desarrollo de la gobernanza constitucional en Inglaterra y en los movimientos democráticos de todo el mundo.