
Contexto
Tras la derrota austriaca en Austerlitz (diciembre de 1805), el emperador Francisco II firmó el Tratado de Pressburg, que obligó a Austria a pagar una indemnización de 40 millones de florines y a ceder el 10 % de su población a la autoridad francesa. El tratado creó los estados clientes napoleónicos en Italia y la Confederación del Rin, sirviendo como amortiguadores contra el este. La derrota prusiana de 1806 llevó a Francisco a renunciar al título de Sacro Emperador, manteniéndose solo como Emperador de Austria. El descontento en Viena dio origen a una facción beligerante; el archiduque Carlos, reconocido estratega, fue nombrado generalísimo para reformar el ejército. Austria buscó aliados, pero Rusia estaba aliada con Napoleón, Prusia se mantuvo neutral y Gran Bretaña, aunque en guerra con Francia, estaba ocupada en la Península Ibérica. Así, Austria entró sola en la quinta coalición, esperando el apoyo de los movimientos nacionalistas alemanes e italianos.
Inicio de los hostilidades
El 9 abril de 1809, el archiduque Carlos cruzó a Italia y Baviera sin declarar la guerra, anunciando que consideraba enemigos a quienes se opusieran a sus tropas. Napoleón, todavía en París, recibió la noticia y, tras una serie de victorias en Abensberg, Landshut, Eckmühl y Regensburg, obligó a los austríacos a retroceder al norte del Danubio. Capturó Viena el 12 mayo, pero el archiduque mantuvo su ejército intacto al noreste de la capital. Napoleón decidió entonces cruzar el Danubio para enfrentarlos. Tras varios intentos fallidos de puente en Lobau, los ingenieros franceses construyeron puentes más robustos entre el 1 y el 21 de junio, permitiendo que el 5 de julio 162 000 soldados franceses se encontraran en la ribera izquierda del Danubio, listos para avanzar hacia la llanura de Marchfeld, zona familiar para el archiduque Carlos.
Ejército austriaco
El ejército imperial austriaco contaba con 137 000 hombres y 415 piezas de artillería, organizados en varios cuerpos:
- Vanguardia: Teniente General Armand von Nordmann
- I Cuerpo: General de Caballería Conde Heinrich Johann de Bellegarde
- II Cuerpo: Teniente General Príncipe Friedrich Franz Xaver de Hohenzollern‑Hechingen
- III Cuerpo: Teniente General Johann Kollowrat
- IV Cuerpo: Teniente General Príncipe Franz Seraph de Rosenberg‑Orsini
- VI Cuerpo: Teniente General Johann von Klenau
- I Cuerpo de Reserva: General de Caballería Johann I Joseph, Príncipe de Liechtenstein
El V Cuerpo (9 000 hombres) bajo el Príncipe Enrique XV de Reuss‑Plauen quedó en reserva para vigilar las líneas de comunicación entre Bohemia y Moravia y no participó en la batalla.
Ejército francés
Napoleón reunió 165 000 soldados y 433 piezas de artillería, distribuidos en los siguientes cuerpos:
- Guardia Imperial (bajo el mando directo de Napoleón)
- II Cuerpo: General Nicolas Oudinot
- III Cuerpo: Mariscal Louis‑Nicolas Davout
- IV Cuerpo: Mariscal André Masséna
- VII Cuerpo: Mariscal François Joseph Lefebvre (ausente) + división bávara de Carl Philipp von Wrede
- IX Cuerpo (franco‑sajón): Mariscal Jean‑Baptiste Bernadotte
- XI Cuerpo (Ejército de Dalmacia): General Auguste de Marmont
- Reserva de Caballería (3 divisiones): Mariscal Jean‑Baptiste Bessières
El Ejército de Italia, vanguardia napoleónica, incluía el V Cuerpo de Étienne‑Jacques‑Joseph Macdonald y el VI Cuerpo de Paul Grenier, además de una guarnición de la Guardia Real Italiana.
Campo de batalla
La batalla se desarrolló a unos 10 km al noreste de Viena, en la llanura de Marchfeld, entre los ríos Danubio y Russbach. La zona estaba salpicada de pequeñas aldeas (Deutsch‑Wagram, Aspern, Essling, entre otras) y una escarpa al norte que ofrecía una posición dominante. La Russbach constituía un obstáculo natural para la caballería y requería puentes para el paso de la artillería.
Desarrollo de la batalla
Primer día (5 de julio)
Tras cruzar el Danubio durante la noche del 4‑5 de julio, los franceses desplegaron sus fuerzas alrededor de Aspern y Essling. A mediodía habían tomado el control de ambas aldeas. Napoleón ordenó entonces un ataque al centro austriaco (cuerpos Bellegarde y Hohenzollern) alrededor de las 18:00 h, pero la ofensiva resultó descoordinada y los austríacos lograron recuperar el terreno cedido.
Segundo día (6 de julio)
El archiduque Carlos, al observar la estrechez del frente francés, decidió lanzar un ataque simultáneo contra los flancos y el centro, intentando rodear a Napoleón. El asalto al flanco derecho francés fue contenido por Davout, mientras que el centro austriaco empujó al IX Cuerpo sajón de Bernadotte, que abandonó Aderklaa sin ofrecer resistencia. Napoleón reaccionó formando una gran batería de 112 cañones que frenó el avance austriaco. En el flanco izquierdo, los cuerpos de Davout y Masséna lograron repeler a los austríacos y asegurar la zona de Markgrafneusiedl.
Al mediodía, el general Macdonald, al mando de una formación de 8 000 hombres, atacó el centro austriaco; pese a una intensa defensa de artillería y la muerte del hussardo Lasalle, la ofensiva francesa no logró romper la línea. Exhaustos tras casi 40 horas de combate, los franceses se limitaron a seguir a los austríacos en retirada hacia Znaim.
Consecuencias
La victoria francesa fue costosa: alrededor de 34 000 bajas francesas y 41 250 austríacas. El archiduque Carlos solicitó refuerzos que llegaron demasiado tarde (el 7 de julio). Cinco días después, Napoleón derrotó la vanguardia austriaca en Znaim y se firmó el armisticio que condujo al Tratado de Schönbrunn, poniendo fin a la quinta coalición.
Entre los honores concedidos, el mariscal Macdonald fue ascendido a mariscal de campo, Oudinot y Marmont recibieron sus bastones y el coronel Pierre Daumesnil quedó famoso por perder una pierna en Wagram y, años después, negar la rendición del Château de Vincennes.
En París, la avenida de Wagram, que lleva a la Arc de Triomphe, fue nombrada en 1864 en recuerdo de la batalla. Louis‑Alexandre Berthier recibió el título de Príncipe de Wagram.
Análisis
Wagram marcó la primera batalla en la que Napoleón no logró una victoria decisiva sin sufrir enormes pérdidas, señalando el inicio del declive de la calidad de sus tropas y la mejora de sus adversarios. Las elevadas bajas, que incluyeron a generales como Lasalle y Lannes, fueron difíciles de reponer. La derrota de Bernadotte, quien más tarde sería rey de Suecia y aliado de los vencedores, tuvo repercusiones inesperadas en la política europea.