Respuesta
En la Batalla de Hastings los combatientes no retiraban las flechas que se clavaban en sus escudos. El escudo servía precisamente como barrera contra proyectiles como flechas y jabalinas. Quitar las flechas habría debilitado la estructura del escudo y, por consiguiente, disminuido la protección del soldado durante el combate.
Además, en medio de la ferocidad del enfrentamiento, detenerse a extraer flechas resultaba impráctico y peligroso, ya que exponía al guerrero a nuevos ataques. Por eso los escudos permanecían tal como estaban, cumpliendo su función defensiva hasta el final de la batalla.